LOS SIETE CHAKRAS PRINCIPALES
Por Juan Carlos Gómez
El reconocernos plenamente pasa por saber quiénes somos realmente, sin disminuirnos de lo que en realidad podemos o somos y sin agrandarnos de lo que en realidad somos capaces.
A veces incluso describirnos nos cuesta, más aún cuando el desacuerdo con ciertas características propias nos separa entre esas características y nosotros que parecemos llevarlas como un excedente que nos fue puesto y del que no nos hacemos cargo.
Si ya nos cuesta saber quiénes somos en términos de querer vernos tal cual, más puede costarnos saber cómo es nuestro cuerpo o como funciona. Seguramente en la educación los profesores quisieron enseñarnos las partes de nuestro cuerpo, los órganos, los sistemas, pero más parecía que se estaba hablando de algo extraño y no de nosotros mismos, así entonces las personas no saben exactamente dónde su ubican determinado órganos de sus cuerpos o cual es la función de los mismos y además se piensa que para eso están los médicos y pareciera ser, muchas veces, que lo que ellos digan de nuestro funcionamiento orgánico fuera como si se tratara de un mecánico que habla del vehículo en que nos movilizamos, pero no necesariamente hablara de nosotros, entonces pasa como con el vehículo, si me dicen que se trata de un problema con la transmisión, puedo dejarle el auto y me voy porque lo que sé acerca de la transmisión sólo se relaciona con programas de TV o de radio.
Termina pareciendo muy extraño que un diagnóstico sea una cefalea crónica y que la persona no sepa exactamente qué le pasa, a qué decir si el diagnóstico es una esclerosis múltiple o una progeria. Lo sabrá la persona cuando los síntomas sean evidentes y sólo en ese momento la dolencia existirá, y sólo para la persona afectada, no para el resto, y tendrá que explicar de qué se trata la dolencia a cada uno de los que le pregunten que le sucede.
Así las cosas, el saber quiénes somos, de qué estamos hechos y cuánto más de lo habitual que se dice habitualmente hay, es algo complejo y no todo el mundo tiene la gana de entrar en esas complicadas materias.
Otro cuento más es el entender que todos los elementos que nos constituyen están íntimamente relacionados, que están integrados, que somos sistémicos. He aquí un tema aún más delicado, porque en la medida en que gran parte del conocimiento propio proviene desde la medicina, cuando nos vemos enfrentados a ella, surgen las especialidades que toman la dolencia desde el órgano afectado y desconocen el resto así, por ejemplo, existen traumatólogos especialistas en rodilla, podría uno dejar la rodilla en reparación y continuar con la vida como si nada.
Debemos entender que todo lo que nos pasa es producto de muchas causales y que la corrección de una sola no necesariamente resuelve el problema. Por ejemplo es muy probable que una ingesta excesiva de azúcares provoque alguna deficiencia pancreática y que luego eso avance hacia una prediabetes y luego una diabetes completa, en ese momento las costumbres alimentarias deberán cambiar obligatoriamente y se hará habitual el uso de determinados fármacos, solo para que la enfermedad se mantenga controlada, pero esa ingesta descontrolada, que fue la causa, tuvo un origen en esa persona determinada, que vio en su acción alguna forma de suplir una carencia tal vez de origen emocional o mental o física o energética o las cuatro, o tuvo una causa genética de una o de dos generaciones de personas que no atendieron a observarse y ver qué carencia y en qué área influyó para desarrollar la causa de la enfermedad.
Hay mucho más que ver entonces y hay que integrar. Un fuerte, prolongado y recurrente dolor de cabeza no sólo es una falla de un sistema específico de la persona, de hecho puede ser tratado desde muy diferentes frentes y aun así persistir, no porque la solución sea inadecuada, a lo mejor lo es, pero no es la única causa, pueden haber aspectos laborales involucrados, aspectos relacionales con la familia, estructuras de pensamientos recurrentes e inconscientes, deficiencias circulatorias, tozudez, problemas familiares o económicos que atormentan, ingesta de alimentos contraproducentes, malas posturas, desconocimiento de la fuerza que se puede hacer y la que no, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces la solución debe ser multifocal e individual porque no a todos les pasarán todas estas cosas, ni tendrán la misma importancia.
La invitación entonces es a observarse, a reconocer en cada síntoma un llamado de atención que nos lleve a reconocer qué hacemos mal, desde dónde, desde cuándo, en vez de entender la enfermedad como una falla específica que rápidamente debe ser resuelta por un especialista, cosa que no está mal, pero que no agota todo el tema.
Bueno, esta larga introducción está hecha para conducirnos al reconocimiento de nuestra existencia como una suma de muchos elementos, entre los cuales está el tema que nos convoca y que se refiera a los Chakras.
Partamos de la base que esta concepción del humano, constituido por estos centros energéticos tiene su origen en el hinduismo que concibe la existencia desde una energía misteriosa que todo lo envuelve y lo vivifica y que se denomina con el nombre de “Prana”.
El prana es una energía universal que todas las culturas reconocen como la que otorga, manifiesta y mantiene la vida, así en Japón se denomina “Ki” (de allí la palabra “Reiki”), en china es el “Chi”, en Grecia es “Neuma”, en la religión católica es el “Espíritu Santo”, el “Puah” para los Mayas, el “Newen” de los mapuches, soplo divino, energía cósmica, mana, etc. Muchos nombres para lo mismo, aquello que está por encima de todo como la fuente universal que origina el movimiento y la vibración de todo cuanto existe.
Volviendo al Prana, de la manera como lo concibe el hinduismo, se puede decir que esta energía está en el agua, en sus componentes específicos, pero no es ni el agua ni los componentes, sino que es lo que los mueve o activa. Los alimentos poseen diversas vitaminas y minerales, pero el prana no es ni las vitaminas ni los minerales, sino lo que hace que esos elementos posean cualidades beneficiosas, prueba de esto es que esas mismas vitaminas y minerales deterioran su eficiencia en la medida en que la fruta pierde su frescura y termina por secarse. La fuerza fundamental de la vida es lo que los hindúes denominaron Prana y las fuentes principales son el sol, el aire y la tierra. La energía del sol la sumamos a través de la exposición directa y de todo lo que consumimos y es nutrido por el sol. La del aire a través de la respiración consciente y con la aplicación de técnicas que nos permiten acumularla y que se denominan Pranayamas. Y la de la tierra a través de todos los productos que nos prodiga en colaboración con el sol y el agua.
Al ser el Prana la energía de la vida, todo lo que tiene más vida nos prodiga más prana, una fruta fresca, una verdura cosechada con poco tiempo, sin embargo, cualquier alimento congelado o preservado con elementos químicos, como las conservas, etc., ha perdido su prana y no nos lo aporta cuando lo consumimos.
Los lugares también son fuentes de prana cuando rebosan vida, como por ejemplo los paisajes naturales, los bosques, los océanos, los lugares abiertos. Obviamente los lugares cerrados, sin vegetación, con mucha gente hacinada, poseen poco Prana, porque la cantidad de gente lo consume y nada lo provee. La actividad mental quita mucho prana, entonces las reuniones prolongadas y encerradas son muy carentes de prana, agotan, debilitan y enferman.
La importancia de esta energía, que según el hinduismo es la esencia de la divinidad misma que se manifiesta en la existencia para nuestro desarrollo y crecimiento, se manifiesta en nosotros como un cuerpo pránico o etérico que rodea nuestro cuerpo físico y que es la vitalidad que permite a todo nuestro organismo y aspecto psico energético mantenerse en funcionamiento, hasta que nos abandona y sobreviene la muerte.
Este cuerpo pránico, también llamado etérico, porque está compuesto del elemento éter, el que sostiene los elementos que se desarrollan en él al ser el espacio que hay entre todas las partículas de la energía vibratoria que compone todo lo existente, este éter contiene además una inmensa información, también se le denomina “Akash” y de ahí surge el tema conocido como “Registros Akáshicos” que justamente consiste en la exploración de la información que contiene y que se origina desde el principio de los tiempos y conlleva toda la evolución.
Como se ha dicho, el cuerpo pránico envuelve el cuerpo físico y al cuerpo pránico lo envuelve el cuerpo mental, al mental el emocional y al emocional el espiritual. ¿Qué significa esto? Qué cada cuerpo tiene una vibración cada vez más sutil, siendo el cuerpo físico el más tosco, aquel con la vibración más densa y los demás van siendo cada vez más sutiles hasta llegar al espiritual que por su nivel de abstracción es el más ligero y es el que nos une a todo lo que nos rodea. Estos cuerpos son lo que se denomina el aura humana y que algunas personas e incluso, algunos instrumentos pueden ver y fotografiar. La distancia de estos cuerpos a partir del cuerpo físico hacia afuera es muy significativa, porque refleja los niveles de influencia y de sensibilidad que tenemos con lo que nos rodea y con nuestras relaciones.
Es en este cuerpo Pránico o etérico en el que se ubican los chakras o centros energéticos por los cuales la energía pránica y también otras ingresan y salen.
Los siete chakras principales que estudiaremos acá, no son los únicos centros energéticos que se reconocen, algunas propuestas hablan de muchos más, 28 por ejemplo, e incluso algunos hablan de setenta y dos mil, pero en ese caso el número mencionado se refiera más a los canales, llamados “Nadis” que conducen la energía por todo el cuerpo, lo que posee cierta semejanza con el mapa de sistema nervioso que nos recorre completamente.
Los chakras en sí tienen una forma cónica abierta hacia un lado y otro que se agudizan en el centro, en esa parte en que la apertura se estrecha, se unen a los canales centrales de la columna vertebral, que en la concepción hinduista se denominan “Ida”, “Pingala” y el canal del medio llamado “Sushuma”. “Ida” representa la energía lunar, femenina, receptiva y pasiva y “Pingala” representa la energía solar, masculina, activa y emisora. Ambas constituyen nuestras energías y suben entrecruzándose con el canal central, como dos ríos serpenteantes que cada vez que se cruzan en el centro la hacen en uno de los chakras.
Cada chakra es este cono abierto hacia los lados opuestos y aguzado en el centro cual un embudo abierto hacia ambos lados. El nombre “Chakra” significa rueda de luz y la relación con esta palabra radica en que como las ruedas giran en distintas direcciones, se dice que lo hacen como si fueran engranajes y mientras uno va hacia un lado y el que sigue hacia el otro y así sucesivamente.
Como se ha dicho en estos vórtices entra la energía y cada chakra la asimila de una determinada forma según su función y relación con el cuerpo físico. Puede suceder que en su movimiento y asimilación de la energía presenten diversas dificultades, como que estén bloqueados y por lo mismo no ingrese la energía que debe entrar o no salga. En esta situación los demás Chakras suplirán la deficiencia, desgastándose demás por cumplir una tarea impropia, debilitándose y por lo mismo siendo proclives a fallar también. También pueden desarmonizarse, ya sea porque unos funcionan más y otros no, porque en sus ritmos vibracionales presentan diferencias notables, porque en su desarrollo evolutivo presentan deficiencias fundacionales. También pueden disminuir su función de filtrado y por lo mismo permitir el ingreso de energías nocivas o sin control. Se habla también de chakras que se deforman producto de experiencias negativas en torno a lo que en cada chakra se debe dar.
Las causas de todos estos daños temporales y de distinta repercusión, se encuentran en lo que en cada uno de los chakras es su función y su desarrollo, por lo tanto podremos distinguir la manera de evitar los daños o de reconocer la existencia de alguna deficiencia al estudiar cada uno de estos centros energéticos.
Podemos agrupar los siete chakras principales en dos grupos de tres y un chakra central que es el del corazón.
El primer grupo está constituido por los tres chakras inferiores, desde la base de la columna hacia arriba, y se les denomina los chakras de la madre. Tal denominación reviste una importancia vital, pues justamente se trata de todo el proceso de formación, crecimiento y desarrollo de todas nuestras potencialidades básicas para adquirir la fortaleza, la seguridad y la certeza suficiente que nos permitan acceder a la funcionalidad y a la aplicación de todo lo recibido en estos tres primeros chakras. Se dice que cada chakra se relaciona con etapas concretas de nuestro desarrollo y que esas etapas se ordenan en periodos de siete en siete años. Entonces el primer chakra se desarrolla o tiene un periodo para desarrollarse bien, entre el momento de la formación y los siete años, el segundo entre los siete y los catorce y el tercero entre los catorce y los veintiún años, pero esto más que tratarse de momentos automáticos de un ciclo, son una suerte de desafíos que nos van permitiendo sostener una evolución propiciatoria y efectiva.
Tal vez una pregunta que emerge naturalmente es si acaso los demás chakras del dos al siete, existen y funcionan entre los cero y los siete años, momento en que se desarrolla el primer chakra, ciertamente que sí, la vida se construye durante toda la existencia con la interrelacionalidad de los siete, pero lo que sucede es que no se tiene consciencia, que solo en la medida en que se va ascendiendo por cada uno de ellos se va tomando consciencia y se van haciendo evidentes en su acción y en su impacto.
El chakra cuarto, que queda justo entre los tres de abajo y los tres de arriba, es el chakra del corazón y su trascendencia es fundamental para el desarrollo de los tres chakras siguientes denominados los chakras el padre. Esta denominación la reciben por su poder activo, porque son los centros que van a conectarse con lo superior y nos van a despertar poderes y capacidades desconocidas en las etapas anteriores, que si se dieron fue de manera inconsciente, pero de aquí en adelante ya no debieran serlo.
Los conceptos de Padre y Madre tienen relación con nuestros progenitores, pero en esencia se relaciones con un tipo de energía que nos habita a todos, independiente de nuestra condición de género y así como la energía madre en nosotros es receptiva, generadora, protectora, proyectiva, nutridora, la energía padre es activa, inseminadora, independiente, atrevida. La base dada por la energía madre de los tres primeros chakras hace posible la proyección activa en el ejercicio de una evolución que ahora es del arbitrio propio con la energía padre y los tres chakras superiores. Y todo pasa por el corazón, porque nada de lo que se vaya a hacer con lo logrado en los tres chakras de la madre, puede ser puesto en práctica sin la presencia del amor por sí mismo y por todo lo que nos rodea.
Insistiendo un poco más en el aspecto de las energías que nos constituyen y que se identifican como femeninas y masculinas, no está demás recalcar que no se trata de hombres y mujeres, sino de dos fuerzas que actúan permanentemente en nosotros y que, cada una con sus cualidades y funciones, nos hacen seres completos y equilibrados. En la Medicina China, estas fuerzas se identifican como “Ying” (femenina) y “Yang” (masculina) y a su equilibrio se le identifica con el concepto de “Tao”. Según esta doctrina todo existen sano y en armonía cuando hay equilibrio entre las dos energías, cuando se suceden y se retroalimentan naturalmente, entonces cuando se pierde este orden o este equilibrio suceden las enfermedades, los desastres, las irregularidades que complican la existencia.
Nuestra energía femenina (Ying) relacionada con el concepto madre, es receptiva, pasiva, generadora, protectora, emocional, generosa, relacional, holística, integradora, artística, conservadora, proyectiva, magnética, creativa, hogareña, intuitiva, precavida y compasiva. En cambio nuestra energía masculina (Yang) relacionada con el concepto padre es emisora, activa, impulsiva, individualista, racional, despilfarradora, eléctrica, inseminadora, hacia afuera, crea resultados, aguerrida, práctica, limitadora, toma decisiones, el poder personal, el Yo, lógica y unidireccional.
Entonces podemos distinguir momentos, acciones y funciones en que se ajusta más una de las energías y otros momentos en los que se ajusta la otra. Reconocerlas como cualidades propias y saber utilizarlas nos dará un estado de mayor equilibrio que el abusar de una de ellas en demasía debilitando la otra.
Otro aspecto de vital relevancia que nos enseñan las doctrinas hinduistas tiene que ver con una energía vital simbolizada por una llama de fuego que nos habita y que se denomina energía “Kundalini”. La palabra significa “enroscada”, como un resorte y refleja un simbolismo que habla de esta energía sagrada y vital que permanece enroscada, como una serpiente, tres veces y media en la base de la columna vertebral, y que al activarse con la energía prana y la intención sagrada, asciende por los canales de “Ida” y “Pingala”, activando y vitalizando cada uno de los centros energéticos o chakras y todos sus poderes. Esta poderosa energía sube por cada chakra como la fuerza sagrada que habita en cada uno y al llegar a la cúspide, en el último chakra sobre la coronilla, se une con la energía cósmica y se realiza lo que se conoce como la boda mística, en que se une la energía propia y la del universo, tal hecho es, por supuesto, una experiencia fundamental pero no es una ascensión automática y libre de la intención de la persona, sino muy por el contrario, se trata de que cada ascenso de la energía Kundalini se haga patente en nuestra conciencia y la acumulación de cada nivel de ella otorgue esta experiencia de la boda mística. Así entonces el ascenso de la kundalini es el hacer consciencia de cada uno de los centros energéticos o chakras en toda su magnitud y trascendencia y a partir de ello experimentar una evolución espiritual hacia la trascendencia.
Se utiliza el término “activar la kundalini” haciendo referencia a diferentes técnicas y modalidades que nos permiten despertar esta fuerza interior para alcanzar mayores niveles de consciencia.
CHAKRA RAIZ MULADHARA
Este es el primer chakra del grupo de los tres primeros llamados los Chakras de la Madre, que como hemos dicho tiene que ver con todo el proceso generador de todas las potencialidades de un ser humano.
En este caso el Chakra Muladhara se simboliza con un cuadrado y una flor de loto de cuatro pétalos. Este número cuatro representa la estabilidad, es decir la fuerza necesaria para poder mantenerse en equilibrio, estable.
Se desarrolla desde los cero a los siete años, por lo tanto tiene una importancia primordial, porque justamente da los fundamentos esenciales para el desarrollo de la vida. Al considerarse su tiempo de desarrollo y de consciencia desde el momento mismo de la concepción, podemos ver que abarca el periodo en el que el desarrollo del ser humano es el más vertiginoso y preponderante que en el resto de toda la existencia, pues justamente en él ocurre la formación de todos los sistemas orgánicos, de la forma humana en sí y luego al nacer, de todas las condiciones necesarias para poder vivir el resto de la vida, respirar, alimentarse, ver, reconocer, caminar, hablar, desarrollar el pensamiento, relacionarse, etcétera, etcétera. No hay otra etapa en la vida humana en que el desarrollo sea tan intenso y tan efectivo.
Por estas mismas razones este chakra tendrá una profunda importancia en la capacidad de sobrevivencia, es definitivamente a eso a lo que estamos sometidos permanentemente en toda esta etapa de nuestra vida, por otro lado nos vamos adueñando de nuestros elementos más fundamentales para la existencia, tales como nuestro propio cuerpo, nuestro espacio, nuestra propia vida y el defenderla será la condición básica para que permanezca y no sucumba a los mil desafíos que este mundo nuevo nos ofrece y que también nos plantea a como desafíos y peligros.
Uno de los instintos fundamentales de sobrevivencia en el reino animal lo da el sentido del olfato, por lo tanto, es justamente ese sentido el asociado a este chakra y el que se desarrolla durante esa etapa como un factor primordial y además como un símbolo de lo que es oler el peligro y saber reaccionar frente a él.
El elemento relacionado con este chakra de la raíz es la tierra y no podría ser otro, porque es exactamente eso, el sostenimiento sobre el cual nos afianzamos y crecemos, es el elemento concreto que en esta edad de la vida es lo que realmente importa, en realidad los otros elementos, el aire, el agua, el fuego y el éter, también estarán presentes, pero lo que realmente ha de importar es que la tierra sea firme. Se dice que el alma humana desciende para enraizarse en la persona que nace y ese proceso implica y exige esa tierra fértil sobre la cual echar raíces firmes.
Ciertamente que esta importancia de la tierra, su solidez, su concretitud, se ha de manifestar en la formación de los elementos sólidos y concretos de nuestro propio cuerpo y ellos serán especialmente, los huesos, el esqueleto en general, por lo tanto su solidez dependerá grandemente en la experiencia de lo vivido en estos primeros años de vida, desde el momento mismos de la concepción, esto significará que cualquier deficiencia en este desarrollo redundará en la fortaleza de los huesos para toda la vida, y dado que los dientes también son huesos, también en ellos se podrán ver las repercusiones.
Dado que cada uno de estos chakras de ubica en una determinada parte del cuerpo, en el caso de Muladhara, ese lugar es el perineo o piso o suelo pélvico que se ubica entre el ano y la vulva en el caso de la mujer y el ano y la raíz del escroto en los hombres. Apunta hacia la tierra, por lo tanto, es desde ese punto en que se conecta a la tierra y, por lo mismo, abarca las piernas y los pies, articulaciones a las que también se las considera partes de este chakra, por lo tanto, en ellas también podrán notarse las repercusiones de un chakra raíz con deficiencias, bloqueado o desarmonizado, lo cual se podrá ver en las dificultades para desarrollar la capacidad motora en el niño o en la dificultad de dar pasos en la vida en etapas posteriores.
Dada la ubicación de este chakra y por el hecho de que cada uno de estos centros de energía se relaciona con una glándula del cuerpo, es este caso se trata de la glándula suprarrenal, que es la encargada de la producción de la hormona adrenalina, que es justamente la que se propaga en el torrente sanguíneo cuando nuestra vida o nuestra seguridad está en riego y nos prodiga la oportunidad de huir o de luchar. Además, realiza otras labores que nos defiende de enemigos internos como la acidez y la alcalinidad en las células y ayuda a la actividad cardiaca y la presión sanguínea, es decir, es nuestra fuente de energía primordial para defendernos y sobrevivir.
En todo este proceso de formación en que el chakra de la Raíz es el protagonista, ciertamente será de gran apoyo la presencia de los progenitores, de sus buenas energías, de los deseos de vivir la experiencia, de las capacidades para enfrentarla y por supuesto, las mil vicisitudes que podrán ocurrir en estas condiciones necesarias serán de gran importancia en la formación certera y competa del chakra.
Ciertamente que del análisis terapéutico de las personas y de sus historias se podrá comprender el por qué puedan tener ciertas características que revelen la mal formación o el mal funcionamiento de este chakra, ya hemos mencionado las consecuencias óseas y podríamos agregar también circulatorias, olfativas, ya sean permanentes o temporales, pero en el nivel psíquico podremos ver inseguridad, debilidad, proclividad a accidentes, a pérdidas, a incapacidad de conservar, inestabilidad en cosas concretas, como trabajos por ejemplo, sentido de no pertenecer, de sentir que no se tiene un lugar en la tierra, incapacidad de logro y/o temores infundados de perder la vida o de perderlo todo.
Toda condición producida por la experiencia de la formación de este chakra, como las manifestaciones mencionadas en el párrafo anterior podrán parecer definitivas si vemos que se han producido por una mala experiencia de enraizamiento entre los cero y lo siete años de vida, pero la conexión con la tierra posee grandes dones y es una memoria instintiva y reptiliana que contiene en sí las fuerzas de toda la evolución y que, aunque la experiencia particular e histórica incentive deficiencias, persiste en la profunda fuerza propia, la que emergerá de la tierra, de su propia capacidad regeneradora indestructible, emergerá la fuerza ancestral que alimenta a este chakra y las personas, frente a toda dificultad, podrán desarrollar su condición, y al hacerla consciente además podrán tomar las medidas necesarias para reactivar alguna energía deprimida producto de alguna mala experiencia.
Así por ejemplo se podrán aplicar herramientas terapéuticas que activen la energía, como por ejemplo con una alimentación con productos pránicos que emerjan desde la profundidad de la tierra, con la integración a grupos de los cuales sentirse parte integrante, incluso a la raza o al planeta mismo a través de un trabajo ecológico o agrícola, también con contactos concretos con la tierra, a través de ejercitarse sobre ella a pie pelado, de plantar y cuidar vegetales o animales, de plantearse ejercicios que desarrollen fuerza, en el yoga por ejemplo privilegiar ese tipo de posturas, en el realizar actividad chamánicas o ancestrales hacia la tierra, con el sonido de tambores, con el uso de ropas rojas, ya que es este el color del chakra, con la formación de familias, hacer cerámicas con greda, producir resultados, no sólo quedarse en intenciones o proyectos sin terminar, tomar decisiones para sí misma(o), especialmente darse el derecho de tener lo que se quiere, buscar apoyo cuando haga falta, invertir en ello por considerarse merecedor y amar la vida, vivirla con ganas, viajar por la tierra.
Algo importante de lo que se debe tener cuidado es que el deseo de pertenencia que se desarrolla cuando en la infancia este chakra no se ha desarrollado bien por diversas circunstancias, nos llama a unirnos a personas o grupos y éstos pueden adquirir un rol demasiado preponderante, causar dependencia y anular la capacidad de autogestión, por lo tanto se pueden vivenciar por el tiempo de la mayor debilidad con que lleguemos a alguna perdona o grupo, pero luego hay que fundamentar las raíces propias y no en estas dependencias que a la larga llegan a ser enfermizas y esclavizantes, sobre todo cuando la capacidad de defenderse no se ha desarrollado y por lo mismo, las personas se someten a experiencias nefastas de dominación, de agresividad y no son capaces de abandonarlas, porque no se consideran capaces de sobrevivir solas.
De la fuerza desarrollada en este tan importante periodo de nuestra vida dependerán gran parte de las acciones que seamos capaces de tomar en nuestra vida adulta y el observar nuestras conductas actuales que reflejan pérdida, temor, no pertenencia, aferramiento, inestabilidad en lo concreto, debilidad física, etc., podremos reconocer que son síntomas de un chakra de la raíz débil o bloqueado y podremos definir qué conductas y que actividades o terapias nos serán provechosas.
CHKRA SACRO SEXUAL SVADHISTHANA
Este segundo chakra de la madre y su nombre que es Svadhisthana significa “mi propio dulce soporte”, en este nombre refleja sus propias características, como, por ejemplo, con las palabras “mi propio” refleja a la energía del chakra como una propiedad individual, un poder inmenso que es de la persona y del cual debemos hacernos cargo. Como. El adjetivo “dulce” hace mención a la cualidad de gustoso que es esta experiencia de la vida al reconocer la energía primordial de la creatividad y del gozo de realizarla. Finalmente aparece la palabra “soporte” que se refiere justamente a una forma de identidad, basada en la capacidad creativa de cada una y cada uno, la que asemejándonos al poder creador de lo divino, nos confiere tal condición a nosotros.
Esta capacidad de co creadores que nos confiere la energía de este segundo chakra, nos otorga un poder inmenso y esta energía en sí posee una capacidad enorme, por ello mismo su descubrimiento nos debe mover a la tranquilidad de su manejo, a evitar que tal fuerza se adueñe de nosotros y acabe por esclavizarnos. La fuerza del sentir que nos otorga este chakra nos puede causar un gozo tan intenso que nos mueva a querer permanecer en esta sensación constante de placer eternamente y ver en los demás la posibilidad de desarrollar nuestra energía como si ellos fueran objetos para nuestro placer sensorial, por lo tanto es de suma importancia que en este periodo que va desde los siete a los catorce años, seamos capaces de reconocer, de vivir y experimentar esta energía y aprender a controlarla y dirigirla como algo propio y no como una poder que nos domine, que otro(a) domine o que domine a otro(s).
El color de este chakra es naranja y como tal también nos remite a un estado de contento, de verano, de alegría, de festividad, de emociones intensas y atractivas, ello pues el elemento del chakra Svadhisthana es el agua y este elemento representa a las emociones, por lo tanto es muy importante comprender el sentido del agua, el agua refresca, el agua purifica, el agua fluye para ser agua, en el momento en que se estanca inmediatamente comienza a perder su frescura y a secarse y convertirse en fango o a permitir el crecimiento en su seno de algas, hongos o seres. Las emociones, tienen las mismas características, deben fluir como el agua, es decir expresarse, manifestarse, no quedarse estancadas y sin expresión, para que no conformen nudos al interior de nuestro cuerpo, no se conviertan en bloqueos y luego en tumores. Ese fluir de las emociones es una forma de purificación y de refrescarse, por lo tanto, han de manifestarse.
Las emociones son una reacción psicofisiológica a un estímulo externo, si consideramos la infinitud de estímulos externos con que nos topamos a cada momento, entonces las posibilidades de manifestar las emociones son también infinitas. El aspecto fisiológico se expresa en que cada emoción es percibida por nuestro aspecto psíquico y derivada por un comando central a una determinada glándula de nuestro cuerpo, la que de inmediato derrama en el torrente sanguíneo una determinada hormona que activa una reacción inmediata. Tal reacción es absolutamente instantánea, por lo tanto la asociación que le otorgue un determinado significado, es un acto posterior a la reacción misma y dicha asociación mental a un determinado significado es algo que puede quedar grabado de manera consciente o inconsciente y, por lo mismo, repetirse como un sentido unívoco cada vez que los hechos provoquen esa misma reacción psicofisiológica o emoción. Este significado que pueda adquirir una emoción determinada reviste importancia cuando se asocia a experiencias nefastas que las ensucian y así quedan grabadas y vuelven a ensuciar su percepción cada vez que se reviven.
Esta situación ocurre porque, a diferencia de los seres de los reinos animal y vegetal, que tendrán esta reacción psicofísica ante incidentes externos, el ser humano también las puede manifestar a partir de causas internas, es decir, recuerdos, sueños, impresiones latentes, etc. Entonces, producto de una causa interna del mundo psíquico se desencadena el mismo torrente emocional que si la causa fuera de verdad en el mundo externo.
¿A qué nos conduce esta característica del mundo emocional con el segundo chakra?
La respuesta es que en el desarrollo primario de este chakra que tiene que ver con el mundo emocional, se pueden dar diversos acontecimientos asociados a una emoción y luego ver que ésta, en otras etapas de la vida, surge libremente con esa antigua asociación, sin control o como única respuesta a un estímulo parecido al que la provocó. Para entender mejor, imaginemos que en el momento en que un niño experimenta placer mediante una acción con su genitalidad, es sorprendido, reprimido, avergonzado y culpabilizado por su progenitores, puede ser que la emoción provocada en ese niño se asocie a su placer genital y que cada vez que viva la experiencia, en otras edades, surjan las emociones de ese determinado momento, la vergüenza, la culpa, etc., dañando el ejercicio de su actividad, porque lo coartan o porque desquita la sensación tortuosa de ese momento con una actitud agresiva.
Hechos como estos pueden ser las causas de múltiples desviaciones disfuncionales en lo relacional y en lo propio con respecto a la vivencia de determinadas emociones, véase la emoción de la rabia, por ejemplo, puede que sea libremente expresada sin descontrol ni rencor, o puede ser reprimida hasta dañar a la persona, asociada al terror, a una tristeza inexplicable, a una agresividad inusitada, que puede dirigirse al otro o a sí mismo o a sí misma.
Toda la expresión emocional del resto de la vida se fundamenta grandemente en las vivencias mantenidas durante esta etapa de nuestras vidas y poder verlas en la madurez para revisarlas y decidir acerca de su continuidad es muy importante.
Otro aspecto a destacar en cuanto a la emocionalidad es que, al abrirse a los estímulos externos, se abre también a las relaciones con los que nos rodean y si hasta los siete años, el niño o la niña habían estado completamente integrados a la mamá, ahora aparece la figura del papá como un ser diferente que habrá de despertar distintas reacciones, pero especialmente la del descubrimiento.
La relación con el otro como un ser diferente y además del sexo opuesto en el caso de las niñas con el papá y del niño con su madre, pero esta vez desde una perspectiva diferente, originará una relación fuerte que se dará naturalmente hasta el momento en que se termine en la etapa siguiente. Claro está que este singular momento no puede estar exento de diferentes acontecimientos que lo cohíban, lo dañen, lo repriman, lo distorsionen o lo posterguen hasta etapas muy posteriores de las que debiera haberse acabado, pudiendo ser que tal mantención provenga tanto del progenitor como del hijo o de la hija. Frente a estas circunstancias la capacidad de relacionarse sexualmente de la persona podrá tener diferentes formas de manifestarse y su origen se podrá descubrir en la vivencia del periodo de la toma de consciencia de la energía de este chakra.
Las glándulas que se asocian al Chakra sacro Sexual son las gónadas sexuales del hombre, los testículos, y las de la mujer, los óvulos, por lo tanto, su ubicación en el cuerpo físico es en la zona pélvica bajo el ombligo. Estas glándulas con sus correspondientes hormonas prodigarán la más grande de las magias, que es la capacidad de dar origen a seres nuevos en esta tierra, esta capacidad procreadora se manifestará físicamente en la fecundación y en la generación de un nuevo ser. Esta fertilidad podrá manifestarse en la procreación de hijos, pero no sólo en ese ámbito, esta creatividad también ha de traducirse en propuestas, proyectos, invenciones, maneras propias de hacer la vida de cada una y de cada uno, en romper los esquemas tradicionales para ir más lejos cada vez, para ser autónomo, autogenerador, aspectos que se han de manifestar cuando llegue el momento de abrirse a las energías activas de los chakras del padre, pero es aquí cuando se alimentan, cuando se agradecen y se veneran como un aspecto sagrado de cada uno y de cada una, no en los sentidos religiosos ni morales, sino en la trascendencia que posee tal condición y la responsabilidad que significa para nuestro propio bienestar y el de los demás.
El derecho al bienestar, al placer, al sentir, a la sexualidad y a la abundancia son condiciones propias de este chakra, son las energías que se activan y que luego alimentan su correcto funcionamiento, por lo mismo es que el observar nuestra manera de vivir estas manifestaciones, darán cuenta de la manera como fueron recepcionadas y vividas en su momento, en lo que pudo malograrlas y en lo que debemos hacer para su armonización o desbloqueo.
Las maneras de armonizar, activar o desbloquear estas energías serán las mismas que nos señalan sus características, es decir, si el elemento es el agua, entonces todo contacto con el agua fluida y fresca será beneficioso o los alimentos más hídricos, o los movimientos más fluidos, como por ejemplo el baile y especialmente aquél que mueva la zona en que se ubica este centro de energía, la pelvis y las caderas. También el gozo en lo que se hace, en vez de hacer las cosas a disgusto, sea lo que sea que hagamos o nos toque hacer, encontrar el gusto de la vida, a veces ponemos tantas condiciones para obtener gozo que lo hacemos prácticamente imposible y después nos quejamos de no tenerlo. La abundancia es también una característica y está claro que en una sociedad como la que vivimos la abundancia parece ser sólo posible por la adquisición de productos, si pudiéramos apreciar la abundancia natural de la vida y alegrarnos de ello, seguramente podríamos experimentar más libertad y nos permitiríamos el placer por nosotros mismos y no el que nos lo permitan otros. Otra forma de armonizar Svadhisthana Chakra es creando, siendo creativos en nuestra vida cotidiana, rompiendo y evitando rutinas que no sumergen en un automatismo frío, modificando nuestros espacios, nuestras maneras de hacer, nuestros parámetros y por supuesto riendo, riendo mucho para liberar tensión y rigidez. En el Yoga privilegiar las posturas de flexibilidad y de la articulación de la cadera, también aquellas que evoquen las energías del agua y de la luna, muy especialmente las que posean algún movimiento asociado a la respiración y procurando una ejecución continua y rítmica.
Hemos asociado mucho nuestra energía sexual a lo genital y a lo erótico, hemos asociado mucho el placer al consumir en demasía aquello que nos gusta mucho, lo que muchas veces se manifiesta por uno solo de nuestros sentidos, especialmente el gusto y entonces consumimos golosinas que pretenden apagar la ansiedad de cinco o más sentidos por uno solo, lo que no satisface y acaba por dañar. También será gozoso un ayuno, un retiro, un descanso, un tiempo de celibato, tanto como la diversión, el disfrutar, el darse gustos, todo está bien, lo único que no está bien es que cualquiera de estas actividades ya no sea una opción, sino una obligación o una obsesión que limite la creatividad, el poder personal y la libertad. Y ello suele ocurrir cuando este poder se transforma en la identidad propia y sólo se puede uno definir por su presencia.
CHAKRA DEL PLEXO SOLAR MANIPURA
El tercer chakra de la madre, es decir de la formación de las bases fundamentales para el desarrollo de los chakras posteriores, lleva por nombre Manipura, que significa “Joya Brillante”. ¿Qué Joya Brillante? Uno mismo, de eso se trata el desarrollo de este tercer Chakra que ocurre entre los 14 y los 21 años, época de la vida en la que se asienta nuestra personalidad, en la que se adquiere una identidad y se lucha con incansables desafíos que nos llevan y obligan a escoger un sitio desde donde ser alguien muy particular.
El chakra Manipura es de color amarillo como el sol, brillante y potente, es justamente desde ese mismo astro celestial que surge el nombre de plexo solar, es en este punto especial de nuestro cuerpo, entre el ombligo y el esternón, desde donde brilla nuestro sol personal y en donde repercuten todas las apreciaciones que se hacen sobre nosotros. Se dice que esta parte de nuestro cuerpo es como una segunda mente, pues todo lo que pensamos repercute sobre los órganos internos que se hallan en esta zona, como por ejemplo el colon que es el que más se manifiesta con la irritación característica, generalmente producto de algún pensamiento que se revuelve en la cabeza como un pez atrapado.
La principal función del desarrollo de este centro de energía tiene que ver con el desarrollo de nuestra autoestima, aspecto muy determinante en la forma como nos paramos en nuestra propia vida, ya sea como una persona integral y capaz de defenderse y defender o como un sirviente que se asume como un inferior que está para lo que le pidan y no para lo que quiere. La autoestima personal es una capacidad de desarrollo propio que ciertamente es influida por los comentarios, las críticas y los juicios ajenos, pero todos ellos no son más que instrumentos con que la vida nos desafía para que seamos capaces de formular nuestra propia manera de ser.
La relación con el sol, y con el color amarillo se condicen con el elemento fuego, que es el propio de este chakra. Es el fuego que alumbra, ¿cuánto somos capaces de alumbrar, de proyectar nuestra luz?, ¿ llega hasta muy lejos o apenas alcanza a ser una llamita que la menor brisa se apaga? El fuego es transformador, todo lo que toca se consume entre sus flamas para convertirse en algo distinto, así entonces este sol en nosotros es también un elemento transformador, no solo nos permite transformarnos en lo que queremos ser, sino que además ser capaces de cambiar los moldes con que se nos forma en pos de nuestra propia y libre realización. Este fuego que cambia las formas, nos hace, precisamente en la edad señalada, tomar las riendas de nuestras vidas y decidir por nosotros mismos en pos de lo que creemos que es lo mejor para nosotros.
Ciertamente que esta elección puede desafiar al medio en que hemos sido criados y educados y que la lucha para lograr nuestra meta pueda vencernos y dejemos de lado nuestra decisión por no contravenir la norma o no herir los sentimientos de nuestros ancestros, sin embargo el desafío es de fuego, y por lo tanto ineludible, ceder y aceptar la propuesta ajena como propia inevitablemente producirá reacciones diversas en nuestra vida y en nuestra salud, especialmente en los órganos internos de la zona en que este tercer chakra se ubica. Los desafíos actúan como el fuego que templa el acero, solo el fuego hace a este metal indestructible.
Siguiendo con la analogía del sol, podemos ver que este astro es el centro de la vía láctea y que reúne a su alrededor a los planetas y sus satélites, por lo tanto la personalidad de la persona que se forma con esta energía del chakra Manipura es también magnética y busca el seguimiento de los demás, busca ser el centro, busca la admiración y el respeto de los demás, ahora que si esto se manifiesta con descontrol y ansiedad, entonces el ego que se configura en esta edad, se ha de convertir en un egocentrismo y por supuesto tendrá las consecuencias sociales de tal intención. Tener un ego es tener un yo, es tener una identidad particular que hace a cada ser sobre la tierra ser único e irrepetible y que ha de buscar esta cualidad de muchas maneras. Una de ellas puede ser adoptando identidades de moda o propias del medio social en que se desenvuelve la persona, y ello lejos de ser un error debe considerarse como una búsqueda por la que todos hemos pasado. Pertenecer a grupos, entidades religiosas, clubes deportivos, clanes, ideologías políticas, tribus urbanas, es parte del camino de la búsqueda, pero tal como el fuego es movible e inquieto, así mismo la búsqueda no se ha de detener o de fijarse como una fotografía, sino continuar hasta hallarse a sí mismo en la propia y profunda cualidad personal.
Ese ego que se puede convertir en un foco enceguecedor y quemante lo mismo que un sol intenso que acalora, agobia y asfixia, es también un riesgo del que se debe escapar y vencer, más no desaparecerá, porque inevitablemente siempre seremos la persona que somos, no exenta de cambios, pero la historia vivida en los catorce años anteriores y que reviste una repercusión trascendental, dejará huellas que demarcarán nuestro camino, nuestra manera de ver, nuestra manera de sentir y de pensar. Sin embargo, será este mismo fuego desarrollado en esta tercera etapa de nuestra vida, según el desarrollo de los chakras, el que nos dará el poder de transformar esas huellas para llegar ser la mejor versión de nosotros mismos.
La fuerza del sol se aprecia también en la importante función orgánica que se desarrolla en la zona del cuerpo en la que se ubica este chakra, específicamente el aparato digestivo, que como su nombre lo indica, justamente se encarga de la digestión de todo lo que consumimos para aportarnos los nutrientes, las vitaminas y los minerales que nuestro cuerpo necesita para sostenerse vivo, vigoroso y sano, es decir la transformación. Esta función digestiva tiene órganos sumamente importantes como el estómago, los intestinos, el bazo, el páncreas, el hígado, la vesícula biliar y el ano. Cada uno de estos órganos se encarga de realizar un proceso específico con los alimentos que consumimos, partiendo por la cavidad bucal en donde los alimentos se muelen y se humedecen con la saliva para luego pasar por el esófago al estómago en donde son disueltos por diferentes ácidos, para convertirlos en una papilla que desciende por el intestino delgado en donde legiones de la flora intestinal absorben y seleccionan los nutrientes específicos, luego lo que resta sigue su viaje al intestino grueso en donde se extraen los últimos elementos necesarios, especialmente líquidos, para que lo que reste sea expulsado por el ano. El bazo se encargará de combatir las infecciones, el hígado de eliminar las grasas, y regular aspectos de la sangre, la vesícula biliar que almacena el detergente que diluye las grasas y el páncreas, que es la glándula propia de este chakra y que tiene como función el regular la cantidad de azúcar en la sangre liberando hormonas como la insulita y el glucagón.
Toda esta explicación de nuestro aparato digestivo también tiene su paralelo no sólo con los alimentos que consumimos y tragamos, si no con muchas otras cosas que consumimos y tragamos a nivel mental. De alguna manera lo que se dice de nosotros también es algo que tragamos, que digerimos y por supuesto que lo podemos digerir muy mal, partiendo por no masticarlo, es decir no desglosarlo, no analizarlo, y ya con eso lo que siga significará problemas, primero para el estómago que deberá trabajar el doble para ablandar lo recibido prácticamente entero, con una súper abundancia de jugos gástricos y la correspondiente acidez. Este “bolo mental” pasará medio descompuesto hacia los intestinos por la tardanza de la digestión en el estómago e irá contaminando, a la vez que será poco nutritivo, inútil y dará un intenso trabajo al bazo y al hígado, porque probablemente la situación tragada producirá una intensa rabia que también se traga y que es una grasa excesiva que supera las capacidades de hígado y de la vesícula. Como consecuencia lógica la evacuación del desecho será tardía, lenta y compleja.
Como vemos, la idea de que nuestro aparato digestivo es nuestra segunda mente se puede comprender fácilmente si se compara la deglución de un alimento o de una situación de agresión que nos hiere en nuestra identidad y autoestima.
La relación con el páncreas como glándula propia de este chakra, es otra historia, porque si su labor es eliminar el exceso de azúcar de la sangre que actúa como un ácido que corroe las terminaciones nerviosas más finas del cuerpo, es necesario preguntarnos por qué nuestro páncreas puede decidir comenzar a producir menos insulina para eliminar la invasión, la respuesta se puede interpretar como que el páncreas no se siente parte de una persona que se defiende bien, que se quiere y se procura dulzura en la vida, el páncreas se siente parte de alguien que se quiere poco, que no le da azúcar a su vida y frena su funcionamiento dando origen a una resistencia a la insulina, a una prediabetes y luego a una diabetes definitiva. Esto nos lleva a comprender que la ingesta de medicamentos que aporten la carencia hormonal debe acompañarse también de una actitud hacia sí mismo y hacia sí misma que pase por darse lo que se quiere y que no necesariamente es una ingesta exagerada de pasteles y confites repletos de azúcar granulada, sino algo más satisfactorio en términos espirituales o profundos.
El tercer chakra del plexo solar se relaciona con el sentido de la visión, porque debemos aprender a ver qué somos, quiénes en verdad queremos ser, qué de verdad nos conviene, qué es nuestro y qué no. Ver es una cualidad muy personal, cada uno posee su manera de ver y los ojos son inmensamente representativos de quién somos, nuestros ojos nos identifican y hablan por nosotros, por lo mismo los problemas a la visión como también los del aparato digestivo son muestras de problemas en el funcionamiento de Manipura y en su armonización, activación o desbloqueo serán de mucha importancia las terapias que limpien el sistema digestivo, que limpien las cadenas de pensamientos recurrentes con que nos enjuiciamos, castigamos y envenenamos, terapias que nutran el valor personal, que promuevan la capacidad de elección, de autoafirmación y de integración de todas las condiciones y vivencias propias con respeto y aprovechamiento, tal como si las pasáramos por el intestino delgado. Terapias que otorguen el espacio de lo propio, que devuelvan el brillo natural de cada uno, apagando las luces engañosas que se proponen como únicas formas de brillar. Terapias que desafíen a descubrir lo mejor de cada uno, a liberarse de la opresión ajena, que incentiven el liderazgo con grupos o con las partes de uno mismo y muy especialmente la soledad, es necesario que esta autovaloración sea desde uno mismo y no de los demás, porque ello crea dependencia y al faltar volvemos a la nada. Y esos demás no sólo son personas, también son roles, como de padres, por ejemplo, también son estereotipos, costumbres sociales y otras formas con que se pretende controlarnos y no brillar con la luz propia.
EL CHAKRA DEL CORAZÓN
Nos encontramos con el Chakra Anahata que significa “sin aflicción”. Ahora que hemos terminado con los tres primeros chakras de la madre que nos otorgan la base sustancial para el proceso de maduración que implican los tres chakras del padre, aparece, justo al medio, este chakra denominado el chakra del corazón.
La palabra fundamental de este cuarto centro de energía es el amor, por lo tanto, se trata justamente de desarrollar este sentimiento como la herramienta fundamental para hallarse a sí mismo y a sí misma y poder continuar con los pasos que siguen. Mantenerse sin aflicción sólo es posible con el sentimiento del amor hacia nosotros mismos y hacia todos los seres que sienten, sería muy riesgoso ascender hacia los poderes que activan los tres chakras superiores si no se implantara este amor como una forma fundamental de relacionarse y de observarse.
La ubicación física de este chakra es el pecho y se extiende también por los brazos y las manos, internamente abarca nuestros pulmones, el corazón y la glándula del timo.
La glándula del timo es la encargada del sistema inmunológico, es decir nos protege de todas las infecciones que amenazan nuestra vida. Su presencia y su tamaño es más evidente en la infancia y en la adolescencia, de ahí en adelante comienza a atrofiarse, pero permanece siempre como un vigía para cuidarnos. Actúa como un centro de alarmas descubriendo dónde se produce algún amago de infección y envía sus ejércitos de linfocitos para atacar la amenaza. Muchas veces estas amenazas son reales y entonces la acción del timo es efectiva, sin embargo, también hay alarmas falsas, producto especialmente del miedo de que algo pueda suceder o sucedernos o que un síntoma sea interpretado sin investigación y de inmediato, como un peligro mayor, en todos los casos, tanto ante el riesgo real como ante el imaginario, se produce una campaña de desinfección que es un desgaste, por el uso de los ejércitos que se dirigen a luchar, pero que en el caso de los riesgos imaginados, no logran resultados y además se desperdician recursos. Este mismo desgaste ante enemigos inexistentes, hace que sean otros lo frentes que quedan descubiertos y entonces la entrada de virus o bacterias se hace más fácil. En el caso de un síndrome depresivo, el timo desespera buscando el punto que desencadena el mal y utiliza sus recursos en luchar inútilmente con enemigos fantasmas.
Entonces una forma de querernos y de evitar que las infecciones nos ataquen, es mantener una mirada positiva frente a nuestras vidas, traer a la memoria recuerdos bellos y amables, en vez de los temores infundados que activan al timo, más aún cuando a la edad adulta esta glándula confía en nuestra propia capacidad de cuidarnos y por lo mismo su presencia se hace más tenue. Hay una hermosa palabra que se refiere a mantener el ánimo en equilibrio ante todos los embates a los que la existencia nos exponga, con la certeza interna de que todo pasará, de que un sentido oculto y liberador está guardado en cada hecho y que algo permanece eterno e indestructible siempre y esa palabra es ecuanimidad.
La edad en que este chakra se hace consciente es entre los veintiún y los veintiocho años, momento que gran parte de nosotros ha optado por una vida independiente o al menos se ha hecho y debe hacerse cargo de sus decisiones y pasos, es por lo mismo que el procurarse a sí mismas y a sí mismos una buena vida es un acto de amor, es la mejor intención, a menos que alguna deficiencia de los chakras de la madre conduzca este amor de maneras distorsionadas.
El color de Anahata chakra es verde cuando es una acción hacia afuera, hacia los demás y hacia el mundo, el verde es el color de la naturaleza viva, del descanso, del rebrote y de la sanación, por lo tanto, refleja el poder sanador del amor con el que podemos actuar en el mundo. También se identifica con el color rosado, al ser este color la perfecta síntesis de los colores rojo del chakra raíz y blanco del chakra corona, entonces en la mezcla de ambos surge el rosado como la manifestación propia de ambas energías, la de la tierra de la madre y la del cielo del padre. Este color rosado revelaría la síntesis de ambos poderes y el equilibrio entre la persona y los demás y la persona y sí misma, específicamente como una acción del individuo que en todo ve la vida misma y a la vez la presencia permanente de lo sagrado.
Las cualidades generadas desde el amor han de traducirse en un sentido de fraternidad hacia todos los seres de la tierra, independiente de su condición o cualidades, una hermandad para compartir la vida como un don que es de todos, un sentido de unidad que trascienda toda separación, una propuesta de paz. Es por este mismo hecho que el elemento de este chakra es el aire, porque el aire nos une a todos, está disponible para todos sin excepción, lo compartimos con los árboles, las montañas, los animales, los insectos y todos los seres humanos del planeta. El aire es generoso y a todos nutre con el prana que lo habita y que respiramos para vivir. El aire nos toca y nos provoca reacciones en la piel, sea la brisa del viento helado o tibio, o un viento fuerte y tempestuoso, siempre nos toca, porque el sentido de esta chakra es el tacto y entonces su expresión es en el encuentro, en el sentirnos, más que en el entendernos, es por eso que la extensión del corazón abarca brazos y manos, para darnos las manos, para abrazar y abrazarnos.
La mejor definición de amor que he conocido es de don Humberto Maturana y dice que “el amor es el respeto por el otro, como un legítimo otro, en la convivencia”. El uso del concepto “respeto” no lo interpreto como sumisión ni como jerarquía, sino simplemente como el ver en el otro a un ser igual a mí, “In lak’ech”(yo soy otro tú) en el mundo maya, “Namasté” (el ser sagrado que hay en mí, honra y saluda al ser sagrado que hay en ti) en el hinduismo. Pero es muy importante comprender que el otro es otro. Esta cualidad de ser otro no lo hace ni mi enemigo ni alguien a quien debo transformar para que sea como yo, porque yo también soy otro para él y lo único que cabe es respetarnos. El otro es otro, parece algo tan obvio y sin embargo pocos lo entienden y lo practican, son demasiados los que creen que los otros deben ser como él o como ella, pensar igual, decidir lo mismo, pensar y creer como ella o él piensa y si no es así se descalifica, se niega el derecho, se silencia al otro, se decide por el otro. Cuando la definición aclara “como un legítimo otro” asienta el hecho de que el otro tal como es, es legítimo, no es menos, no deja de ser alguien, no se convierte en cosa, ni en algo que no merece lo mismo que merecen todos. Muchas veces reconocemos a los demás en su otredad desde el lenguaje, pero en la convivencia no lo reconocemos como legítimos, sino como carentes o inhumanos, como seres que están por debajo del nivel de evolución, como engranajes o como masa, por eso el Profesor Maturana agrega que esta aplicación del amor debe darse en la cotidianidad de la convivencia.
En la vivencia del amor constante se hará y se ha hecho posible la evolución, no habría sido posible con una competencia que elimina al perdedor, ahí no hay amor, no hay legitimidad en el que fracasa y se le destruye. Ciertamente que sabemos de casos y de personas que actúan de la peor manera con sus congéneres y que nos provocan emociones reales y naturales, pero si de ellas nos surge el afán de destruirlas o de tomar venganza, entonces ese otro no es legítimo y nos hemos atrapado en lo mismo que hemos rechazado. No lo abrazaremos, es probable, es seguro, pero debemos ayudarle a hacerse cargo y además nosotros podremos levantar a quienes ha sido víctimas de esa acción dañina.
Amarse y amar no es tarea fácil, exige perdonar, exige perdonarse y exige pedir perdón, quien no lo hace y nunca reconoce que de su acción de derivaron errores y daños, lleva en su conciencia la inmadurez o los daños de sus chakras fundacionales y ha de trabajarse para corregir dicha ceguera y enmendar los daños. La forma de mantener desbloqueado este chakra es manteniéndolo libre de cargas, pues cada rencor, cada traición, cada pérdida, puede ser un dolor que afecta a la vida, o sea a su motor central que es el corazón y que es el aire que nos la da, entonces guardarlos es llenar de escombros un lugar que debe estar puro, inocente y bello. Liberar el corazón de penas evita que el agua de las lágrimas se acumule y dañe los pulmones, que no resisten líquidos. Toda enfermedad pulmonar, respiratoria, cardiaca o de la piel, revela bloqueos, desarmonías, cierres. Volver al equilibrio implica una actitud alegre, de apertura hacia todos los demás, un quererse, un dejarse querer y querer a todo lo existente, amar la tierra libre, proteger a quienes se descuida, respirar aire puro en espacios abiertos y agradecer constantemente. En términos alimentarios el consumo de hojas será beneficioso, pues son ellas las que poseen más aire. El aire es liviano, entonces todo lo liviano nos ayuda, lo que aliviana, lo que eleva y lo que nos conecta con la belleza. En el yoga serán beneficiosas las posturas que abren el corazón, que nos elevan, como las posturas aéreas, que evocan seres libres, que vuelan y las que nos conectan con la naturaleza como el árbol, que nos convocan con el arte como el danzarín y por sobre todo, mucha práctica de swara yoga, el yoga de la respiración, y pranayamas para aprender a acumular y direccionar el prana, amorosamente hacia lo que nos haga falta y le haga falta a cualquier ser en el mundo.
La paz en el corazón es el don más preciado para convivir con todo lo que existe y además su reconocimiento la convertirá en una amable brújula para toda decisión que debamos tomar. Si ante una elección hay paz en tu corazón frente a la opción escogida, no cabe duda de que es la mejor.
EL CHAKRA DE LA GARGANTA
Vishuda chakra es el nombre de este primer centro energético de los chakras del padre. A partir del desarrollo y la toma de consciencia de esta quinta rueda de poder, que ocurre entre los veintiocho y los treinta y cinco años, se inicia la acción consciente de la persona, se comienza a manifestar su presencia activa, resolutiva, eficiente y emisora. A partir de este momento, comenzamos a manifestar nuestro aprendizaje, a poner en práctica todo el poder acumulado en los anteriores periodos.
El poder de la palabra se hace presente en este punto del desarrollo de la consciencia y la comunicación se manifiesta como una manera de purificación, acción con que se traduce el término “Vishuda”. La expresión como una característica humana es un medio de liberación de lo contenido y esta expresión posee la base de estar directamente relacionada con el chakra del corazón, pues la palabra posee el poder de construir y también de destruir, entonces será el poder del amor el que haga de esta capacidad expresiva una acción aportadora y ecuánime.
Este chakra se ubica especialmente en la garganta e incluye los órganos de fonación y la glándula tiroides, la que posee un poder inmenso para nuestro desarrollo y el crecimiento del cuerpo humano, para su metabolismo, para la capacidad de funcionamiento de muchos sistemas, especialmente el nervioso, para el desarrollo de la musculatura, de la dentadura, de la capacidad mental, del desarrollo funcional de los órganos sexuales y de las glándulas suprarrenales, de las que hablamos en el chakra de la raíz.
Como vemos, la glándula que se relaciona con este chakra es muy activa e importante, interviene en muchos aspectos de nuestro desarrollo, de nuestro crecimiento y de nuestra mantención, por lo tanto, se condice plenamente con la función comunicativa de este primer chakra de la segunda línea. Demuestra el poder mismo de la fuerza que se emite a través de la palabra y del sonido en general, del poder que posee el hablar o el escuchar, capaz de promover, de levantar, de activar, como también de apagar, de anular, de destrozar. Generalmente cuando hablamos de comunicación hacemos mayor hincapié en la capacidad emisora, en el poseer vocabulario, oratoria, y capacidad de convicción, pero no siempre valoramos de la misma forma la capacidad receptora, el escuchar, el guardar silencio para recibir la comunicación. Para una capacidad comunicativa eficiente y efectiva, ambas actividades, la del emisor y la del receptor, son imprescindibles y quien quiera desarrollar ser un buen comunicador deberá aplicar ambas con la misma atención.
El sonido entonces será la esencia de esta nueva experiencia de consciencia. En las grandes tradiciones religiosas y filosóficas de la antigüedad, especialmente de la India, se explica que es el sonido la primera manifestación de la energía primordial y que esa vibración es el origen de todo lo que existe y que todo lo creado, y todo posee también una vibración y un sonido producto de ella. En muchas tradiciones los dioses originan los mundos con la verbalización de lo que crean. La tradición judeo cristiana dice, por ejemplo, “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” “Y dijo Dios: Haya un firmamento en medio de las aguas, y separe aquel las aguas de las aguas” “Y llamó Dios al firmamento Cielos”. Y continúa la narración con más palabras y más creaciones.
Con esta connotación que posee el lenguaje, podemos comprender que en nuestra propia manifestación lingüística está implícito el poder de la creación, ya se ha dicho que las palabras crean mundo y también lo destruyen, entonces hacerse cargo de tal poder, implica un nivel de madurez muy alto. Tal capacidad tiene mucho más que ver con la honestidad y con la coherencia que con la capacidad oratoria, sin esa honestidad y coherencia podemos crear inmensos mundos, pero habrán de deshacerse como pompas de jabón sin las cualidades mencionadas. Existieron en la época de los griegos ciertos personajes que poseían el don de la palabra y podían convencer de sus verdades a quien quiera que fuera su interlocutor, sin embargo, su inconsecuencia entre lo que decían y lo que hacían, dejaba en evidencia lo que en realidad eran, en desmedro de todo lo que declamaban. La honestidad de la expresión da cuenta de la verdad propia, de la asimilación que cada una y cada uno posee y de la cual se hace cargo, el poder de la verdad es creativo y esa verdad, más que ser un concepto universal que todos aceptemos tiene que ver con mi verdad integral y con tu verdad integral, la cuales no se contradicen, sino que se complementan, como siempre sobre la base del amor como la forma de aceptación y convivencia.
El elemento con que se relaciona a este chakra de la garganta es el éter, el decir el quinto elemento. El éter es el espacio en el que se mueven los átomos y las partículas que conforman, por lo tanto, el éter está presente en todos los demás elementos, en el agua, en el fuego, en el aire y en la tierra, es el componente principal del cuerpo etérico en donde se ubican los chakras. Como tal, el éter, posee una configuración específica que le permite ser un portador, pero a la vez es un elemento inmaterial que se conecta con las fuerzas ancestrales y originarias del universo, está justo al centro y une ambas realidades, semejante al sonido que, siendo una vibración cuantificable, es a la vez una vibración metafísica que nos toca en las profundidades del alma.
Todo este poder del sonido y del elemento éter, dan a este quinto chakra Vishuda una significación que va más allá de los elementos sonoros y de la comunicación como tradicionalmente se la estudia. Hay aquí una conexión que trasciende los límites humanos y que nos conecta con mensajes superiores que habitan en nosotros y que además están presentes en todo lo que existe y que debemos aprender a escuchar, porque el sentido relacionado con este chakra es el oído. Debemos aprender a escuchar la vida, la naturaleza, nuestro propio cuerpo y responder a sus mensajes con lo que haga falta y necesidad, para purificar, para limpiar y poder avanzar más libres de todo peso.
La creatividad con que el sonido y su vibración creo formas y colores y como las vibraciones de esas formas y colores crearon otros y otras, nos otorga a nosotros la capacidad creativa y así como el chakra sacro sexual nos da una creatividad física y concreta, éste nos da una creatividad celestial que alumbra y abre las puertas hacia realidades más profundas. El lenguaje es la base de nuestra mente racional y acrecentarlo y mejorarlo redundan también en un mayor desarrollo mental, pero está claro que todo ello depende de una voluntad firme para mantener esta atención y esta práctica, es la voluntad otra de las energías primordiales de Vishuda chakra.
La máxima expresión de nuestro chakra de la comunicación es llegar a expresar nuestra verdad suprema, la propia, aquella que se ha liberado de todo lenguajeo constituido por acuerdos, consensos y convenciones que solo son un instrumento, pero no el fin al que estamos llamados. Tal vez ese fin, esa verdad plena, más que poseer un sinnúmero de palabras sea sólo un profundo silencio que refleje en su paz toda la profundidad del ser esencial que nos habita más allá de tanto ruido innecesario.
Los bloqueos, desarmonías y daños en este chakra se manifestarán en los órganos implicados, especialmente en los de fonación, vale decir las cuerdas vocales, la garganta, la boca y el oído. Las afonías, los enmudecimientos repentinos, nódulos, sorderas, tinnitus, problemas a la tiroides, problemas en los hombros, todas son afecciones en la zona de este chakra, las que aparte de poseer razones orgánicas, poseen un alto componente en las deficiencias expresivas, comunicativas, creativas y de veracidad con que vivimos nuestras vidas. Muchas veces nuestras conductas adictivas a sustancias diversas son recursos para suplir un bloqueo, pues con ellas nos podemos expresar, sin embargo, no sin ellas.
Las maneras de tratar estas deficiencias serán, por supuesto, en el desarrollo permanente y progresivo de la expresividad y de la creatividad. El canto será un gran aliado, especialmente de mantras, el teatro, la danza, la pintura, todas las artes. También los retiros de silencio, como también los desafíos comunicacionales cuando hay una timidez dolorosa. La liberación de secretos propios y familiares, la expresión de lo atorado o reprimido en terapias específicas. En la alimentación son recomendables los frutos dulces, las verduras cocidas, variados bebestibles en base a frutas dulces y lácteos y en cuanto al yoga son beneficiosas las posturas que abren la garganta, como surya, cobra, corredor, como así también las que estrujan la glándula tiroides, vale decir penitente, niño, arado, pero en lo fundamental es bueno el canto de mantras, la mukasana del león y el mantra So Ham.
El color de este chakra es el azul, también llamado añil, como el lapislázuli, que representa la profundidad, la inspiración, la inmensidad de cielo, la profundidad del océano, es que este chakra se abre a la expresión de nuestra esencia, es capaz de manifestarnos en nuestra integridad o desintegrarnos en apreciaciones parciales o banales. El poder de Vishuda chakra puede dignificar nuestra identidad y la de los demás. Comunicarnos más que un diálogo es una comunión fraterna que nos conecta con la espiritualidad.
EL CHAKRA DE LA FRENTE O DEL TERCER OJO
Avanzamos al segundo chakra del padre, es decir al segundo chakra de la manifestación de los poderes acumulados en los chakras de la madre. Esta vez se trata del Ajna Chakra, palabra que significa percibir, conocer, porque de eso se trata este sexto centro de energía, de despertar ese conocimiento interior que todos poseemos para llegar a la sabiduría de reconocernos en lo esencial y reconocer todo lo que nos rodea en su esencia.
Se trata ahora del poder de la mente, del desarrollo de sus múltiples facultades, de reconocerla como una condición humana con su inmensa capacidad. Reconocer su configuración, la que se manifiesta en dos hemisferios que funcionan cada uno en su ámbito y que en conjunto otorgan una mirada integral que supera la dualidad propia de la mente.
La dualidad de la mente radica en la existencia de un hemisferio derecho que posee una capacidad más integradora, creativa, holística y abierta a lo misterioso, que tiene que ver con la percepción, la orientación espacial, que posee la facultad de expresar y captar emociones, la facultad para controlar los aspectos no verbales de la comunicación, la intuición, el reconocimiento y recuerdo de caras, voces y melodías. El cerebro derecho piensa y recuerda con imágenes. En cambio, con el hemisferio izquierdo, que es el más dominante, se desarrolla una acción en el ámbito más analítico, más sintetizador, con el racionamiento lógico, se ocupa del lenguaje verbal, de la expresión oral y de la escrita, de las abstracciones como los números y de sus operaciones, del aprendizaje teórico y de la deducción.
Como vemos cada hemisferio tiene su misión bien definida y dirigen al cuerpo en forma cruzada, es decir el hemisferio derecho dirige el lado izquierdo del cuerpo y el hemisferio izquierdo dirige y gobierna nuestro lado derecho. Si entendemos las dos mitades del cuerpo al dividirlo en forma vertical y se asigna a nuestro lado izquierdo el aspecto femenino y a nuestro lado derecho del cuerpo el aspecto masculino, corresponderá al hemisferio cruzado la misma clasificación.
La cuestión es que, si realizamos una mirada sobre nuestros aprendizajes a través de la familia y de la educación formal, veremos que se tiende a un engrandecimiento de nuestro hemisferio izquierdo racional y masculino en desmedro del hemisferio derecho más artístico y abierto a lo menos racional y lógico. Podemos ver que la actual educación de nuestros hijos tiende al engrandecimiento del hemisferio izquierdo incluso en desmedro del lado del cuerpo que gobierna, la necesidad de comprobar aprendizajes con pruebas estandarizadas, desconoce y deslegitima las funciones del hemisferio derecho y del lado izquierdo de nuestro cuerpo y del cuerpo en general.
Dado este panorama, la condición de alcanzar el poder de este chakra del tercer ojo radica, en principio, en el equilibrio de ambos poderes mentales, en la unificación de las dos funcionalidades de los hemisferios. De hecho la imagen gráfica del chakra demuestra dos ojos como los conocemos habitualmente y un tercer ojo al centro que uniendo ambos hemisferios nos abre a una mirada nueva y unificadora, en la que la realidad se presente fuera de la dualidad permanente en la que nos movemos a través del juicio, de la calificación, del contraste y de la competencia, aspectos que son parte del proceso del conocer, pero que no asumen la realidad completa, la dividen y la seleccionan, al revés de lo que acá se pretende que es llegar a una mirada profunda.
El color de este chakra es el violeta, color que se asocia a lo espiritual y a lo trascendente, por lo tanto, esta sabiduría que nos despierta la energía del chakra del tercer ojo nos abre a mundos distintos y más amplios que el que conocemos, el mundo de las energías, por ejemplo, el mundo de la paradoja que pareciendo ilógico posee inmensos caudales de sabiduría. En esta nueva concepción la suma de las dualidades no da como resultado dos, porque seguiría siendo dual, sino que el resultado es uno, es decir aquí uno más uno es uno, porque de eso se trata, de tener una mirada unificada y unificadora. Esta espiritualidad más que ser una corriente esotérica teñida de religiosidad, de dogmas de fe o de seguimiento a maestros, iluminados o pastores, es una corriente liberadora de todas estas ataduras, las que en su momento pueden ser útiles, pero luego se han de trascender. Lo espiritual es lo que nos une a todos, es la energía sagrada que compartimos con todo lo existente y que nos hermana y relaciona permanentemente. Entonces nada que ver espiritualidad con religión porque esta última divide al considerarse la verdad absoluta en contraposición con la verdad absoluta de otra religión.
La apertura mental que significa la energía de este chakra nos hace revisar nuestras creencias y todas las redes o tonalidades con que se tiñe nuestra percepción, para limpiarla, para ver con claridad y concisión, esa es la meta, tal purificación de nuestra percepción abrirá las puertas hacia otras comprensiones y a una mirada del mundo más allá de sus apariencias. Nos quedamos permanentemente en lo superficial cuando observamos y entonces las reacciones son de acuerdo a esa realidad circunstancial y pasajera, entonces nos creamos grandes problemas, nos atrincheramos y con ello, nos separamos entre nosotros, nos atacamos mutuamente y hasta intentamos destruirnos, tanto en lo mutuo como en lo individual y es que no tenemos la mirada profunda que reconoce la esencia del otro o de la otra.
Muchas veces asociamos la sabiduría a una acumulación formidable de información, pero eso no es más que un trabajo intenso de uno de los hemisferios y no necesariamente confluye en la paz interior, ni en el reconocimiento de lo sagrado de todo lo existente. La sabiduría de la que nos habla este chakra va más allá de ese conocimiento enciclopédico, puede ser necesario, pero no imprescindible, muchas veces nos encontraremos con grandes y amables seres sabios que muy lejos del sensacionalismo, nos subyugan con su sencillez y su mirada.
La edad de desarrollo de esta energía primordial es desde los treinta y cinco a los cuarenta y dos años, edad de madurez en la que el despertar de esta energía pueda ser utilizada con la mesura y el amor correspondiente luego de haber pasado por la activación de esta energía del corazón.
La intuición es una parte de la sabiduría interior, por lo tanto, es el despertar de nuestro cuerpo intuitivo, en el que se suma la inteligencia mental con las inteligencias de todos los demás centros energéticos o chakras de nuestro cuerpo, entonces surgen respuestas que se condicen plenamente con el hecho observado y dan una sensación de paz y de encuentro que tranquiliza el alma. Muchas veces durante la existencia habremos tenido intuiciones, pero no siempre las reconocimos como un poder que se puede desarrollar y aplicar. Esta intuición radica en la inmensa sabiduría que posee todo nuestro cuerpo y cada una de sus partes, podríamos por ejemplo reconocer la magia del acto respiratorio, que tan inconscientemente realizamos a cada segundo y que sin embargo es de una complejidad y de una exactitud maravillosa.
La activación de esta energía nos abre las puertas de la percepción hacia ámbitos de comprensión en que la mente ya no da abasto, se trasciende nuestra capacidad mental, se llega a comprender y a obtener relaciones que podrían colapsar a la mente por el sólo intentar entenderlas. San Buenaventura habló por allá por el siglo trece de tres ojos del conocimiento: los ojos de la cara con los que vemos las cosas concretas como un árbol o una silla, el ojo de la mente con que vemos relaciones e ideas abstractas como una multiplicación de dos números, por ejemplo, y el ojo de la contemplación con el que vemos lo que no es visible ni con los ojos de la cara ni con el ojo de la mente, como el que entre nosotros exista la amistad o la confianza, por ejemplo. El uso y la suma de estos tres ojos será parte de una sabiduría que nos permitirá usar uno u otro en cada circunstancia o los tres en una mirada integrativa.
La glándula relacionada con este Ajna Chakra es la pituitaria, que se encuentra en el centro de nuestro cráneo, como si trazáramos una línea que atraviese la cabeza desde el entrecejo y otro desde la sien y justo en su encuentro al centro, allí estará esta glándula que cumple la función de secretar hormonas para activar y dirigir a otras glándulas muy importantes en la conservación de la vida y del crecimiento constante. Es como si se tratara de un centro de operaciones, de un laboratorio químico esencial que controla y dirige todas las demás actividades para preservar y promover, es decir, es una fuente de sabiduría completa y sublime que, desde su punto central, desde su trono, gobierna el vital funcionamiento de nuestra existencia.
Una de las grandes muestras de nuestra sabiduría, es la capacidad de discernimiento, es decir de seleccionar y de elegir, pero en este nivel esas elecciones tienen que ver con el reconocimiento de quienes somos y de cómo sobrellevar nuestro bienestar escogiendo aquello que nos acerca a nuestra plenitud y dejando todo aquello que nos aleja o separa. Discriminar, por ejemplo, las reacciones emocionales en las que gastaremos nuestras energías y nuestra propia vida, elegir la intensidad y la duración de sus manifestaciones. Elegir nuestros pensamientos, nuestras formas de vivir, de proteger de nuestro propio cuerpo, elegir nuestros pasos en respeto de toda la existencia y de la responsabilidad que nos compete con el planeta y con el universo entero. Elegir nuestra manera de ver y de alcanzar la maestría a la que estamos llamados.
Llegar a saber quiénes somos en realidad y salir de la ignorancia básica que nos lleva buscando identidades que usamos como disfraces temporales o eternos, aunque estén siendo carcomidos por las polillas y el musgo. Nos movemos por la vida buscando quienes somos, como si en alguna esquina nos fuésemos a encontrar con nosotros mismos, cuando en realidad siempre anduvimos con nosotros, jamás dejamos de estar en cada momento de nuestra vida. Entonces se deshacen las máscaras y las pantallas que cubren nuestra esencia y ésta brilla libre y pura y somos sabios. Fuimos sabios al comienzo de nuestras vidas, con la mirada pura y la inocencia primordial de la niñez, el resto del camino fue llenarnos de conjeturas, dudas y respuestas contextuales cada vez más complejas. Llegar esta vez a esta nueva pureza e inocencia, es una opción que debemos escoger con nuestro elevado discernimiento y agradecer todo lo vivido, puesto que sin ello no estaríamos aquí, tenlo por seguro.
El bloqueo de este chakra en el no poder entender, en el negarse a entender, es el sentir en la cabeza una máquina incansable todas las horas del día y de la noche, es el dolor y la presión craneal, la tensión cervical, la cuadratura mental, los agobios y las señales del inconsciente que nos gobiernan hasta agotarnos, es la perdida de sentido, la obsesión por la respuesta, el ruido permanente en la cabeza, problemas y enfermedades en los órganos de la visión, todas éstas son muestras de una actividad mental frenada o desenfrenada, son llamados a buscar solución y para ello la meditación, el silencio, la lectura de libros y películas inspiradoras, el desarrollo de la atención, el control de los sentidos, la práctica concentrada en todas las actividades, entre ellas el yoga, la contemplación de la naturaleza, la alimentación como un ritual concentrado y en paz, serán de gran ayuda. En el yoga las posturas de equilibrio con la mirada fija en un punto y la realización de mukásanas o posturas de caras para relajar el cuerpo mental y el uso creativo de la imaginación para visualizar e inventar la vida que se quiere desde el centro del alma.
El elemento de este chakra, ya agotados los cinco tradicionales, es el cosmos, de él estamos hechos y toda su existencia es nuestra sabiduría, en este viaje hacia adentro que hoy podemos iniciar después de haber recorrido tanto el exterior en la búsqueda primordial, por fin comenzará a dar respuestas que debemos reencontrar y agradecer.
Es en este sexto centro energético que la fuerza de la vida de la energía Kundalini, que ha ascendido chakra por chakra, haciéndonos conscientes de cada una de las energías que contienen, se podrá unir con la sabiduría cósmica y de ese encuentro surja la gran iluminación, la condición búdica, la boda mística de la energía de Shakti y de Shiva. Este gran acontecimiento no es una manifestación automática por haber cumplido la edad, todo el crecimiento ha sido un tomar consciencia, un darse cuenta y hacerse cargo, un acoger cada deficiencia vivida en los momentos fundacionales y luego trascender su presencia con sabiduría y agradecimiento.
Hoy estamos en una era en que el llamado a la maestría de cada una y de cada uno es posible, es el momento de la madurez, de ser padres y no hijos, de asumir la capacidad de auto inseminar nuestra vida, de ser los guías de nuestras propios caminos y ya nos buscar guías o maestros afuera, vemos a diario como la fuerza dominadora de aquellos o aquellas a quienes les hemos otorgado el poder de llevarnos, no nos satisfacen, no nos reconocen, no apunta en la dirección de nuestro propio llamado interno y por lo mismo caen en descrédito y deshonra, porque ya no es el tiempo de entregar nuestro poder, es el tiempo de asumirlo y decidir, discernir, escoger. El poder está presente, lo ha estado siempre, es un proceso reconocerlo y llegar hasta aquí. El Ajna Chakra es el escalón definitivo de tu poder y porque te lleva a reconocerte en la esencia de tu alma, te compromete con todo lo que existe, te une, te hace parte, nada existe sin ti y tú no existes sin todo, no se trata de conocimiento, eso es mente todavía, esto es algo mucho más allá del limitado razonamiento frente a la inmensidad de la existencia.
EL CHAKRA DE LA CORONA SAHASRARA CHAKRA
Sahasrara Chakra es el chakra que nos conecta con la energía del universo, con la fuerza universal. Su nombre se traduce como “multiplicado por mil”, porque ciertamente el poder que manifiesta en nuestro ser es el poder universal, es la gran energía que todo lo puede. Se lo identifica como un gran loto de mil pétalos que se abren hacia el cielo en una actitud receptiva y que en definitiva nos une a la gran consciencia cósmica.
El color representativo de este chakra es el blanco de la pureza, entendiendo por tal a la consciencia liberada de los dominios de la mente dual, libre de todas las imágenes latentes que la condicionan en respuestas automáticas que escapan de nuestro control, como también de imágenes que, asociadas a emociones en el momento de su implantación, se relaciones con los obstáculos del rechazo o de el apego descontrolado. Es también la pureza liberada de las determinaciones de yo, o ego que, implantado como una imagen ideal inexistente, domina dirige y busca su autosatisfacción como si fuera nuestra real identidad y no sólo una forma mental de concebirnos como individuos. Esta pureza entonces no es una actitud purista, es decir una doctrina que obliga a ir por la vida de blanco y escogiendo o predicando todo lo que es puro, porque nada es puro ni es impuro en sí, es el ojo propio y la percepción distorsionada la que tiñe la luz de la consciencia que alumbra desde el interior, todos estos tintes y filtros se encuentran en nuestra mente y de ellos que nos debemos purificare. La pureza entonces es la consciencia liberada que brilla prístina desde el interior y que nos muestra la realidad en su esencia sin cualidades ni defectos, sino sólo como aquello que se manifiesta en nuestro camino para saber vivirlo, asumirlo, aprovecharlo y trascenderlo. Por esta misma capacidad es que también se reconoce a este chakra con el color dorado, el color de la sabiduría que suma el conocimiento más el amor.
La edad en que esta energía se puede convertir en nuestro estado de consciencia es entre los cuarenta y dos y los cuarenta y nueve años. Esto no significa necesariamente que llegada esta edad, la fuerza de esta séptima rueda de energía se active automáticamente, en realidad siempre ha estado activa, desde el principio de la existencia individual, pues al aportar al individuo la energía universal, no pudo faltar en ninguna etapa del desarrollo, el tema es que a esta edad es el momento de hacerla consciente, de asumirse como parte de una realidad mayor que la propia, de hacerse cargo de la responsabilidad que nos compete en el equilibrio de la naturaleza, de la vida y del universo entero. Saberse parte del todo y saber que el todo es parte nuestra, saber que somos un microcosmos idéntico al macrocosmos, que somos un holograma del universo, nos otorga la mayor comprensión, la que más que ser motivo de orgullo, nos llama a una entrega amorosa e iluminadora y con ello a la realización individual.
Es también nuestra tendencia el encontrar la realización en el logro de méritos, en la consecución de resultados, en la materialización de costumbres que parecen ser obligatorias y no lo son. La realización de la que aquí se habla es el descansar en la verdadera asunción de nuestro espíritu como parte del espíritu universal y no por ello sentirnos seres elegidos e imprescindibles en este universo que nos toca vivir.
El elemento de este Sahasrara chakra es la sabiduría del cosmos que nos habita en la sapiencia de cada célula, de cada función orgánica, de cada centro de energía, de cada función de la mente y en definitiva de la presencia indeclinable de nuestra esencia sagrada, que independiente de nuestra función, de nuestro poder, de nuestro rol o de lo que sea con que nos identificamos, le pertenece a todo ser vivo en el universo entero y solo por el cual nos hace a todos respetables, legítimos y dignos. Esta fuerza sostenedora repleta de sabiduría universal está siempre con nosotros y es la causa de la existencia de la más mínima partícula hasta la galaxia entera.
La glándula con que se relaciona al séptimo chakra es la pineal, se ha identificado a esta glándula como la conexión de lo terrenal con el alma y es la que permite que de todos los pensamientos que ocurren, sea uno el que se escoge, pues no podemos pensar dos pensamientos a la vez. Como glándula es productora de las hormonas serotonina y melatonina, ambas encargadas de darnos calma, sueño reparador, crecimiento, felicidad, salud, rejuvenecimiento, en definitiva, de darnos una buena vida. Esta pequeña glándula no más grande que un grano de arroz y con forma de pino, ha sido motivo de métodos de activación para producir sus efectos positivos en nuestra vida, sumándole también el aumento de la consciencia, como resultado obvio del bienestar logrado, sin embargo debemos entender que para acceder a estos niveles mayores de conexión, es necesario un estado vital armonioso y activado, el cual sólo podrá lograrse con el adecuado nivel de equilibrio y de consciencia de todos los demás centros o chakras.
En este nivel del desarrollo de la consciencia en que se han sumado los de cada uno de nuestros chakras, habremos alcanzado lo que se denomina un entendimiento espiritual. ¿Qué significa eso? Significa que somos un espíritu, que poseemos como motor esencial una fuerza universal que activa cada centro, cada órgano y cada célula, que toda la maquinaria maravillosa de nuestro cuerpo y de nuestra mente son un conjunto de vehículos con los que avanzamos en la vida, más lento, más rápido, con baches, con accidentes, con de todo, pero el espíritu, lo sagrado de cada una y cada uno permanece incólume y activo, siempre, incluso después de abandonar todos los vehículos. Aristóteles planteaba la existencia de una esencia, que él llamó sustancia, y de accidentes, diciendo que la primera era lo que permanecía y los segundos eran lo que cambiaba y los que sólo se podían manifestar en la sustancia. Entonces este entendimiento espiritual nos conecta con esa esencia, a la cual se accede sacando una a una las capas que parecían ser las definitivas y llegar hasta que brille sólo la luz primordial de la consciencia.
Lo sagrado de cada ser se va poco a poco purificando, en un principio lo vemos en aspectos superficiales y perecederos y perderlos es causa de dolor y sufrimiento, pero es justamente por esos desprendimientos que podrá, en definitiva, aparecer lo verdaderamente sagrado de cada ser y una vez establecidos ahí, esa luz alumbrará también todo lugar por donde ese ser se mueva, es en definitiva un viaje hacia lo más elevado para después descender a compartir sin más afán que hacerlo.
Le experiencia sensorial de este chakra es la felicidad, ya no es un sentido físico, sino una sensación interna y profunda que de acuerdo al entendimiento espiritual se liberará también de asociar esta felicidad con las capas externas que pueden satisfacer un ansia momentánea, pero que no despiertan la profunda felicidad que todos llevamos dentro y a la que podremos acceder con la activación sabia de este centro. Hemos condicionado la felicidad según la cultura en la que nos criamos y si ésta ha sido en un materialismo consumista, hemos hecho aparecer la felicidad como la resultante de la adquisición de un sinnúmero de cosas, desde las más materiales y concretas hasta los logros intelectuales, sociales y de roles familiares. Estamos en una etapa de nuestra historia en que todo lo que necesitamos para ser felices tiene un precio y se vende en alguna parte, de manera que para ser felices necesitamos recursos y para obtenerlos sacrificamos la vida, vendemos nuestro esfuerzo y nuestro tiempo y los resultados no satisfacen y entonces reclamamos al vendedor o al garante de la venta. Tardamos mucho en descubrir que ese no es el camino y que, aunque mucho tengamos, seguimos sedientos de felicidad. El mismo entendimiento espiritual debiera llevarnos a descubrir la fuente de la felicidad en nosotros mismos y entonces dejar de concebirla como una meta y mantenerla como un recurso cotidiano que por provenir de nuestra esencia sagrada no se agota y así dejar la búsqueda infructuosa que nos conduce a la inquietud estresante de ya no tener con qué pagarla.
Otras cualidades que nos otorga la toma de consciencia de la energía de este chakra es la belleza, la serenidad, la gracia. De nuevo tendrán que desmoronarse los criterios con que estas cualidades se ofertan y se ideologizan en nuestro mundo, cuando en realidad son aspectos mucho más simples, muy simples en realidad, pero su consecución se hace compleja bajo los parámetros de la cultura, que los hace productos suntuarios que requieren tributos, esfuerzos y hasta sacrificios a veces. De esta forma la belleza termina por ser un conjunto de requisitos dogmáticos, o la serenidad el producto de un consumo o la gracia un don reservado para algunos y seguramente, sin necesidad de nada de esto, hemos sido capaces de emocionarnos frente a la belleza de un simple y natural hecho un día nunca dispuesto ni imaginado, seguramente hemos respirado la serenidad, alguna vez, en un conglomerado o en un ambiente para nada especial y seguramente y muchas veces nos hemos encontrado con la gracia de la vida y de la naturaleza sin pedirla ni mucho menos encargarla.
Nuestra mente es como un cristal blanco que recibe la luz de la consciencia y en su traspaso por el cristal proyecta un prisma de colores con los que vemos la realidad que vemos. Solo un cristal opacado o sucio no dejará que se proyecte el arco iris del prisma cuando miremos cada mínimo detalle del mundo en que nos movemos.
Así y con todo esto, la vida será el tesoro y conectándonos a ella podremos valorar su presencia en cada detalle del día, en cada ser. Sentirnos unidos a la vida de todos y por todos será nuestra misión. Y entonces y desde la mirada profunda de la esencia no será una exigencia, ni menos será derrota el ver como se dan las cosas en la realidad, porque otra comprensión será posible, una nueva dimensión eterna verá en cada hecho una significación mayor que nuestra mente no alcanza a comprender. Y esto no ha de significar una pasividad resignada ante lo que suceda, porque el compromiso con la vida, y con la vida de todos y de todo, ha de movernos en respuesta a la misma vida que nos mueve. De pronto se nos hará presente una biblioteca de principios simples que conducirán las decisiones, reemplazando todo lo aprendido por la simple conducción del alma que siempre estuvo y que lleva impresa toda la sabiduría eterna.
Los bloqueos y desarmonizaciones de este chakra se manifestarán en la pérdida del sentido de estar vivos, en los estados depresivos que no ven la luz en nada, en las inapetencias por vivencias que enciendan el alma, en un pesimismo arraigado y fuerte, en una negación de la espiritualidad y en un individualismo personalista el que aparte de sentirse solo, siente que todo lo que sucede alrededor está en su contra, como si le hubiesen escogido. La desesperanza, el materialismo exagerado que se asienta en una realidad momentánea y mínima, la pérdida de la trascendencia y el creer que todo lo que existe es lo que aprecian los sentidos y lo que entiende la limitada mente. Todas estas manifestaciones no se corrigen con un trabajo específico sobre este chakra, sino con el equilibrio de todos los demás, el buen funcionamiento de Sahasrara Chakra es el resultado de los otros seis y es también la puerta florecida por la cual ha de ingresar la luz que active la conciencia por encima de toda la sombra.
La búsqueda de espacios de conexión, la meditación, la práctica del Yoga en una conexión completa y con todo tipo de posturas. El ejercicio del Karma-Yoga o de la acción consciente en todo momento, la devoción del Bhakti-Yoga con una actitud de agradecimiento constante y una mirada desde la divinidad propia, el estudio permanente de nuestra propia esencia desvinculándonos de las cáscaras que la cubren, a través de Jñana-Yoga, el conocimiento de nuestra mente para dejar de asumirla como la consciencia, con el Raja-Yoga y el cuidado del cuerpo y de la mente con el Hatha-Yoga.
En la alimentación, más que productos específicos, importa la actitud al consumirlos, la atención con qué comemos, el agradecimiento por todo y la veneración por cada regalo. Podemos aplicar también a esta actitud a todo lo que consumimos por las vías de las relaciones, de las labores y de lo que dejamos entrar en nuestras vidas.
CONCLUSIÓN
La principal tarea de la vida y la terapia más profunda es el conocerse a sí mismo y a sí misma. La principal causa del sufrimiento es no saber quiénes somos y vagar por esta vida mendigando identidad y tomando lo logrado como un disfraz desajustado en que nos sobra o nos falta siempre algo.
Saber lo que somos y de qué estamos hechos no es resultado de un retiro de tres días ni de una mágica ceremonia ocasional. Saber reconocerse es viajar por la vida entera que tenemos, asumiendo y resolviendo cada peldaño de un ascenso inminente que sólo se detiene por la tozudez de no querer ir siempre más lejos y acomodarse en algún oasis que sólo era para tomar más aire o refrescar el viaje.
La suma de la vida con cada etapa que atraviesa es un desafío y un acopio que paradójicamente nos aliviana para llegar más alto. Son muchas experiencias, de todos los colores y de todas las formas, pero en realidad son los únicos aprendizajes que verdaderamente nos forman. Son demasiados libros a leer si no se lee la experiencia propia. Nada sucedido está de sobra si se convierte en llave para abrir más puertas.
El miedo es solo una alarma para avanzar con cautela, pero nunca una excusa para no cruzar la puerta, para devolverse o escoger un recodo del camino para quedarse, por cómodo que parezca, porque la vida misma nos vendrá a sacar inevitable.
La ansiedad es una sed que no se apaga y que apura lo que debe demorar lo necesario para poder vivir cada momento, para gozarlo y reconocer tanta belleza que siempre está, pero no vemos con nuestros lentes opacos o ciegos, con nuestros antifaces sin ojos o con los espejismos con que nos dibujamos una realidad de naipes.
Si apenas nos reconocemos frente a un espejo turbio, si apenas podemos describir nuestros pasos o nuestros propios pensamientos. Si para presentaros recurrimos a lo que tenemos, a lo que hacemos. Si para conocernos nos piden los defectos y las cualidades y enumeramos mil de los primeros y apenas dos de los segundos, incluso con vergüenza de decirlos. Si apenas distinguimos o apreciamos nuestro cuerpo físico hasta que su evidencia duele, menos podemos distinguir los mil milagros que le suceden por dentro. Si apenas podemos saber qué más somos aparte de la imagen del espejo turbio, hace falta el intento, hace falta investigarse. Hay mucho más que lo visible, hay mucho más que lo invisible, hay mucho más que es mucho menos mientras vayamos más adentro.
Para saber quiénes somos no hace falta llegar a decirlo, ni siquiera a pensarlo, no hace falta una conclusión que comience con un “yo soy…” Es mejor decir en cada suceso, en cada dolor, en cada rol, en cada éxito, lo que no somos, para desprendernos de las muchas envolturas con que nos envolvemos, pero sin las cuales no podríamos llegar a este momento del camino.
Los siete chakras principales de nuestro cuerpo energético son portales de consciencia que debemos recorrer para conocernos y asumir cada desafío que nos muestran como un escalón que nos eleva. Existe en nuestro fundamento un ser esencial que nos impulsa a pesar de lo mucho que queramos detenernos o quedarnos, siempre lo ha hecho y no dejará de hacerlo, es para hallarlo todo el trabajo que hacemos y el responderle es la más alta decisión que a diario nos llama.
A veces parece que todo está perdido y que ya no se abrirá más el cielo, pero se abre, si no lo quieres ver, puedes hacerlo, pero todo lo que se decide genera consecuencias y podemos decidir de qué colores serán las huellas que dejemos como señales de nuestra propia senda.
Del tanto conocernos se podrá llegar a la esencia, a la consciencia pura que brilla intensamente y seremos como focos, como faros, que alumbrando de colores todo, redunde en nuestro bien y en el bien de todos, entonces la unidad será tan evidente que nada estará ausente y todo lo perdido y todo lo ganado será un aroma que en todo lo que roce evocará la esencia.
Nada está demás, nada nos sobra, todo lo vivido ha sido decidido, ha sido una señal, un mensaje para despertar.


