Hijo mío, la dependencia es tu karma.
Todos dependemos alguna vez, en alguna parte de nuestra vida, incluso hay una etapa de nuestra infancia, la que a veces se extiende un poco más, en que la dependencia es un proceso natural, primero biológico, segundo psicológico, tercero social, también espiritual, pero todas y cada una de esas dependencias van siendo superadas con la maduración. De alguna manera cada una y todas las dependencias son semejantes a las vacunas, van siendo inoculadas en la existencia de cada uno para que se haga inmune a la respectiva enfermedad de la dependencia, que cuando no se supera, en eso se convierte.
En tu caso no recibiste las vacunas, de alguna manera no fuiste deseado en el momento de ser concebido, tu sola presencia en un vientre fue una experiencia desconcertante, no deseada, cargada de los más profundos temores, los que además se hicieron ciertos cuando tú viniste a esta mundo, por lo tanto el deseo consciente o inconsciente de tu madre fue no tenerte, fue que tú no dependieras de ella, incluso fue su misma ignorancia la que la llevó a no evitarte, como más adelante lo hizo. Luego de nacer ocurrió la reacción inevitable frente a un recién nacido, casi toda la familia se conmovió con tu presencia y no te culparon, pero no fue lo mismo con tu madre, a ella le pasaron la cuenta de variadas formas, toda la situación familiar se colocó irremediablemente en su contra y cargó contigo en una obligación indeseada, nunca te odió ni quiso deshacerse de ti, pero sí fuiste una carga, un experiencia desconocida, en la que incluso casi nadie participó ayudando, además tanto tu madre como tus tías que estaban ahí, era todos y todas muy jóvenes, nadie supo asumir a ciencia cierta de lo que se trataba tu presencia, por lo tanto el sentido de la dependencia no tuvo un significado positivo, estuvo cargado de desastres, de castigos a tu madre, de vergüenza, del abandono de tu padre, quien no quiso apersonarse porque no estaba entre sus planes familiarizarse con tu madre, todo te fue en contra y la necesaria dependencia que habría de ser tu vacuna, no fue dada en las dosis adecuadas y si lo fue, no en las condiciones, y todo eso en el terreno de lo biológico, ciertamente no te faltó comida o ropa o atención, pero no en una terreno claro, límpido y ausente de las malas vibras.
Luego en lo psicológico la soledad fue densa, estás ahí temiendo, necesitando protección, estás ahí como una esponja receptora de afecto, de caricias, de apoyo, de reconocimiento y todo viene poco y a veces no viene, es que las circunstancias no son las adecuadas, tu madre trabaja en casa ajena y tú estás ahí, a la espera de que termine la jornada y aún así es poco lo que queda, hay cansancio de tu madre y dificultad en el medio de atenderte. Cuando no es así te quedas en brazos de otros familiares, los cuales no son crueles contigo, pero no son tu madre, ni tu padre, nada los obliga, eres tú el que debe comportarse y así aprendes a no depender de nadie, a depender al máximo de ti mismo, a superar tus miedos, a adivinar lo que se espera de ti, a superarte con errores para pertenecer al grupo, aquí la vacuna de la dependencia te la inoculaste solo y quien sabe dónde te pinchaste, pero no te hizo efecto.
La dependencia en lo social fue consecuencia de lo anterior, los pasos ya estaban dados, ya el modelo de relacionarse estaba asumido, había que caer bien, había que someterse a todo con tal de sacar algún provecho, material, emocional, espiritual, lo que fuera, pero la manera de hacerlo era haciéndose el “comedido”, el “ niño bueno”, el muchacho colaborador, el “hacendoso”, el sumiso, el obediente, el “caballerito”, todas formas de encontrar reconocimiento material, emocional, social, espiritual, todas formas de recibir bienes de variados tipos, todas escaramuzas para lograr el estado de dependencia. Quien no supera sus estados de dependencia no es independiente, sólo se puede superar la dependencia cuado se reconoce el valor de la independencia, proceso en el que también se nos acompaña. Si nunca viviste la dependencia como un proceso natural y satisfactorio, desde el cual se te impulsó o te sentiste impulsado desde adentro, para superarlo y hacerte independiente, te quedas pegado, sigues dependiente, no te haces independiente, no quieres, cómo vas a quererlo si no has gozado los beneficios de la dependencia, es algo que se queda pendiente y aunque, en el uso de tu conciencia, quieras y puedas corregir esta conducta natural y “manejarla socialmente”, igual sigue ahí y sólo es cuestión de tiempo el que vuelva a aparecer, es un profundo deseo que te corroe desde dentro y que clama por aparecer, por lo tanto cuando consideras que se dan las condiciones, lo dejas aparecer y se adueña de tu conducta.
Veamos cuando
Cuando sometes cuanto haces a la aprobación externa y catalogas todo gesto, toda expresión, toda palabra y todo silencio como una evaluación, y cuando digo “cuanto haces”, me refiero exactamente a eso, todo. En todo lo que haces estás buscando la dependencia, quieres que por lo que haces se te reconozca, se te aprecie, se te valore y luego se te acoja en el regazo, haces entonces que tus actos estén esclavizados a tu deseo más profundo de aceptación, de compromiso afectivo, compromiso que estuvo ausente en tus primeros años, entonces no haces nada, no tienes que continuar haciendo algo, porque si has conseguido algo de lo que buscas con lo que has hecho, necesitarás hacer otra cosa y si ya has conseguido de una persona la conducta esperada, hará otra cosa para conseguir más y si hay más personas, querrás de las demás lo mismo, en definitiva y, según este modelo de conducta, estarás eternamente dependiendo de los demás y todo lo que hagas no será por ti ni para ti, será por ellos, por lo que buscas. Ahora bien, han pasado muchos años y las maneras de hacer las cosas se han ido sofisticando al máximo, pero debajo de toda la parafernalia es lo mismo, es el niño que “berrea” para obtener la atención que es su derecho.
En lo material ocurre lo mismo, te acostumbraste a aceptar todo lo que fuera necesario para conseguir algo material, llámese un regalo, una atención, un sueldo, lo que sea y es tanta la dependencia que eres capaz de sostener las situaciones más adversas a ti mismo, por no perder la “mamadera”, te aguantas, sufres, lo máximo que haces es quejarte, pero sigues ahí, no te mueves, mejor esto que nada, aquí la dependencia se hace una carga necesaria para obtener los medios y esos medios constituyen un preciado valor para ti, es lo más concreto de lo que esperas y como todo este cuento es del niño, al final es lo concreto lo que más te importa, detrás de lo emocional hay algo material, detrás de lo espiritual, de lo religioso, hay algo material, eres de esas personas que no da puntada sin hilo, porque en cuanto haces estás buscando un objeto y tienes miles de objetos, has coleccionado de todo, pero la necesidad no acaba, porque ninguno es el último, porque dado que te encuentras en un proceso concreto, no reconoces o desconoces que más atrás hay un aspecto abstracto.
Bueno, pero ¿qué es lo que está pasando ahora?
Pasa que has entrado, por decisión propia frente a los hechos ocurridos en tu vida, y ante la finitud de herramientas evasivas con que te has manejado, en un proceso de conciencia definitiva, por eso estoy aquí hablándote yo, y en ese proceso has reconocido que eres dependiente, que eres porque otros lo dicen, que hay amor porque otros te aman, que vales porque otros te aprecian, etcétera, etcétera, y además sientes que eso tampoco es suficiente. Por otro lado te abres a la divinidad, la divinidad te valora y tú te sientes bien, pero estás esperando el reconocimiento, el regalo y como no viene te baja la duda, el miedo, el inmerecimiento, además, y después de tantas formas de intentarlo, intuyes que esta vez es cierto y que todo este cuento sobra, que no puede continuar siendo y te pesa y te detiene, porque no deja de aparecer como un fantasma, entonces yo te digo, la dependencia es tu karma, porque ahora ya no es más un recurso, ya no es más un mecanismo, ya no es más un mascarada, un tirón desde lo más profundo de ti, ya no es más lo que te define, ya no es más la motivación unívoca de tu vida, desde ahora hay muchas otras, muchas maravillosas otras y para las cuales además estás capacitado, elegido y llamado, por lo tanto la dependencia es un carga que arrastras, que retrasa tu andar, tus pasos, ¿qué representa esta carga?, ¿en qué actos de esta vida o de otras la fuiste acumulando y hoy la llevas?
Te voy a decir algo, el karma no es una vergüenza que se lleva a cuestas, no es una peste que te mancha la cara para siempre para que todos te reconozcan, no es la campanilla del leproso, no es una joroba inmunda que estás condenado a llevar ni nadie te la ha dado para castigarte por algo, es tan sólo lo que te falta por aprender, es como la sed que te obliga a caminar y buscar hasta encontrar el agua, es la sensación de estar perdido en un lugar desconocido, ante lo cual puedes sentarte a llorar o a maldecir o a suplicar porque te rescaten o a culpar a otros o a culparte, etcétera, o afinar la vista, la intuición, los indicios y emprender la búsqueda de la salida y ello hasta las consecuencias que sean, pero no te quedas. Eso es el karma, creer que es el castigo, la mancha definitiva y resignarse a ello no es el karma, eso es tan sólo la cobardía de no dar los pasos que deben darse, estamos aquí para avanzar, no para pararnos, sólo así convertirás tu karma en dharma.
Bueno, eso es todo y no es poco ni es lo último y, como a todo el mundo, dejo en tus manos la decisión de qué hacer, de cómo hacerlo, de cuándo o de no hacerlo, cuando digo que todo depende de ti, no significa que te dejamos solo, que en el fondo nosotros nos lavamos las manos y podríamos fácilmente no existir, yo no quiero que superes tu dependencia cambiando de persona de la que dependes, yo quiero que asumas tu dependencia como un karma, como algo que te pesa llevar acuestas y que ya no quieras llevarlo más, que sepas de adónde te nace, en esta vida, que sepas las circunstancias y que las juzgues con compasión y que asumas que, como los países, deberás librar tu propio proceso de independencia, pero no contra los otros, sino contra tu propio deseo de dependencia, piensa en lo que hacen los países, a lo mejor por ahí está la respuesta, luchan, rompen con los colonizadores, se arriesgan a quedar sin nada, se enfrentan a enemigos poderosos, antiguos, etcétera y cuando consiguen la ansiada independencia, quedan solos, pierden las seguridades, deben empezar de cero, pero el respirar la independencia es un placer indescriptible y recién empieza todo.
Siempre estás a un milímetro de hacerlo, siempre., hazlo.
25/04/2006
Martes 25 de Abril – Tierra Roja del Triunfo – Guía Dragón Rojo / Semilla Amarilla del Propósito – Guía Semilla Amarilla – Trascendemos nuestra fuerza vital, nuestros instintos al evolucionar, al poder sincronizarnos e impulsarnos a avanzar en nuestro camino. La Tierra nos brinda la cuota necesaria de movimiento para cerrar este ciclo ya en otro escalón de nuestra evolución y la energia de gestación del Dragón nos permite dar comienzo a una nueva etapa. Una vez trascendida e integrada en nosotros nuestra fuerza vital ha llegado el momento de poner ORDEN.



