Ya no me puedo creer que lo he logrado, creer que se logró es poco menos que pensar que ya me he muerto, si acaso en algo me parece que me he podido sostener y estar al margen de la vida, es que me he convencido, de tanto pensarlo, que existe algún lugar que está más allá que la vida
Las veces en que voy detrás de algo para hacerlo mío, en que escucho alguna melodía y digo que a mí me causa algo, que debo poseerla con la intención de ser ese algo que me causa. Las veces en que estoy en un paisaje y me llega tanto hasta mi esencia que pasa a ser una parte ineludible de la misma, es en ese mismo instante en que acabo de aferrarme a una sombra que al llegar el día habrá de arrebolarse con la luz
Las veces en que alguien con sus voces y sus gestos hace que sea bella mi vida, las veces en que ese alguien se me hace parte de una felicidad que busco, es en ese mismo instante es que acabo de apresar a alguien y la quiero entre mis cosas, como otra cosas más, sin vida, y no quiero que se viva no sea que decida que no quiera estar conmigo y pierda yo esa razón de mi vida.
Las veces en que dios tuvo una forma y tenerla conmigo era posible porque un número de hábitos había que ponerse en la vida, el día en que ese dios se hace presente con sus botas y sus lazos y yo brillo de saberme parte de él, ese día dejo de mi vida los caminos y me entrego a seguirlo por donde él decida irse y hacer lo que él quiera de mí, ese día habré hecho de dios una cosa que sin vida se me arranca y me arranca la vida
Las veces en que un marco hace posible que exista, un marco que no deja que haya extraños que se internen en mí o no dejen que de mí vaya más allá de donde toca, lo que tengo para dar y para ser, las veces en que el marco me aprisiona y yo lo amo, porque me hace ser ese alguien que de siempre quise ser, en ese momento soy el marco y yo desaparezco entre sus pliegues y desaparezco con él cuando cede.
Las veces en que sé de mí lo cierto y puedo detenerme a mostrar cuánto he logrado y sostenerlo, en ese mismo instante me hago estatua y de sal para que con la próxima lluvia se lleve entre sus aguas un sabor que se desvanece.
Las veces en que diga de mí alguna definición, característica, cualidad o defecto, habré hecho una herida en mi piel como una marca, habré cortado alguna parte o destruido un órgano sin el cual podré sobrevivir o vivir menos, pero a pesar de todo lo que aún diga de mí el viento ha de llevarse mis cenizas sin destino y alguna servirá de nuevo para ser quien sabe qué, quién sabe cuánto.
Las veces en que pueda estar aquí sin más silencio que el sonido, sin más luz que la presente, sin más afán, sin querer que sea, sin entender, sin conservar para mí o para ti o para el futuro, sin preguntar. Sin que sea yo el que sienta, las veces en que pueda así ser, serán en suma la vida verdadera que habré vivido con total intensidad.



