A sabiendas de que nada es fácil, de que el ver cada mañana aclarar la oscuridad que hacía desaparecer lo que no sabía que aún estaba, que no es fácil el romper un huevo el ave desde adentro sin saber qué será lo que es afuera, que haya lluvia cuando el nido apenas si se comienza a poblar de nimios trinos, que haya sombras que no dejen a la flor sentirse plena, que haya voces que no se oigan por la soledad acumulada, que haya padres que se quedaron sin hijos cuando estos emigraron a sus propias vidas, que haya casas que se durmieron de polvo cuando todos emprendieron viajes que jamás volvieron.
A sabiendas que no ha de ser fácil desprenderse de la infancia, de la adolescencia, de los besos que infundieron infranqueables la esperanza de que el amor vendría. A sabiendas de que hay veces en que todo se pierde y que hay veces en que hasta el aire falta, a sabiendas de todo y con todas las huellas de la vida prendidas en la sublime experiencia, no puedo sino amarte como siempre te he amado y no puedo más que estar contigo a pesar de que ni logre imaginar cuanto te cuesta. Sé que cuesta, sé que es lo más difícil, pero nada más te puedo dar que mi esperanza, nada más te puedo dar que mi fuerza, que querer y querer mucho, querer tanto que sea breve, que sea poco, que sea corto, pero también sé que hay tanto más que ni imagino y que no puedo ni saber qué es lo que se hace.
Si al menos yo pudiera hablar el idioma de los médicos o de los ángeles celestes o traerte lo mejor que hay posible en este mundo o en otro, te juro que si lo pudiera, no dudaría en hacerlo, pero sé tan poco, pero me sobra tanto ego cuando no te dejo en las manos que darán lo que yo no tengo, yo sólo en el silencio ruego para que no te duela tanto, para que no te pese demasiado, para que puedas resistir, para que puedas esperarte en mi pobreza de no tener una manera de salvarte sin pasar por la dureza de esta prueba.
A sabiendas de que no estoy en tus momentos y que de estarlo ni imagino cómo habría de accionar mis gestos, a sabiendas de que casi todo lo que me ha pasado pueda apenas parecerse un poco a lo que tú hoy sientes, no dejes nunca por favor de saber que estoy contigo y que en todo lo que veo desde aquí para adelante estás tú y yo contigo, no importa si de pocos o de muchos, no importa, qué me importa ahora si no es tu vida, sino son tus ojos brillando de esperanzas y tus pasos, tus pasos como siempre entre mis pasos.
Si yo pudiera ahora abrir desde una estrella un finísimo rayo de luz verde y traerlo a tu costado para amarte más, lo traería sin dudarlo, pero como hoy tan sólo puedo traerte desde mi único corazón que tengo, un anhelo irrenunciable de que de amarte no cedo, te ofrezco humildemente todo, que es lo único que tengo.
Mañana cuando mires otra vez al día, déjate llevar por tu esperanza, déjame llevarte en la mía, no creas por favor que no quisiera que volaras a través de tu ventana para venir a la mía, no creas por favor que no quisiera que dejaras de estar triste para yo poderme sonreír de verte a ti, no creas por favor que no me haces falta y déjame sentir que te hago falta, aunque sólo pueda ser exactamente quien soy y tener para darte exactamente lo que tengo.



